Ya son dos los descartes del Sevilla FC que han puesto rumbo a otros lares. Ramón Martínez se une a la salida de Álvaro Fernández para facilitar la planificación de invierno de Antonio Cordón. El canterano se marcha a la Segunda división … buscando minutos bajo las órdenes de Luis García Tevenet. Lo ha hecho a través de una fórmula demasiado recurrente en Nervión, el traspaso a cero euros. Eso sí, el Sevilla se guarda el 40 por ciento de una futura venta, por si las moscas. Un negocio nada lucrativo, pero necesario para seguir dando pasos en firme en el proyecto definido por la actual dirección deportiva.

De las cuatro salidas imperiosas del conjunto sevillista, ya se han producido la mitad, aunque el fichaje de Ramón Martínez por el Real Valladolid aún no se haya hecho oficial por parte de los clubes. Eso implica la liberación de una valiosa ficha para que se pueda reforzar al equipo, algo que ayer dejó muy en evidencia que es necesario. Hasta el propio Matías Almeyda deslizó su deseo de contar con un delantero que le garantizara cierta efectividad de cara a portería.

Dominar algunas de las áreas es el sueño húmedo de un entrenador que repasaba la lista de convocados y se echaba a temblar. Tanto es así, que sólo se llevaron a cabo dos cambios ante el Levante, y uno se produjo en el descanso. Un mensaje alto y claro para Cordón, el cual debe derrochar todo su ingenio para mejorar una plantilla muy carente de calidad a precio de saldo. El extremeño rebusca entre delanteros talentosos con pocos minutos en sus clubes de base para hacerse con una cesión interesante que parchee hasta junio.

Almeyda pide gol

Y es que, por mucho que el director de fútbol se empeñara en decir que Alexis y Peque pueden ser alternativas arriba, la realidad se ha impuesto de la forma más cruda posible. Un 0-3 ante el colista que recuerda a los gestores del Sevilla que sin inversión no hay producto. El empobrecimiento de la plantilla es necesario para la supervivencia de la entidad, pero la falta de argumentos que mostró ayer el cuadro blanquirrojo hace temblar al mismísimo Bonini.

La marcha de Akor Adams a la Copa de África ha dejado a Almeyda en las manos de un grisáceo Isaac Romero. Hace dos años que el canterano dio el salto al primer equipo y embelesó con su frescura y electricidad a Quique Sánchez Flores y a todo el sevillismo, pero la marcha de En-Nesyri le dejó en una situación de desamparo, que no ha logrado superar.

Ni con Lukebakio ni con Alexis Sánchez ha logrado desarrollar el feeling que tuvo con el delantero marroquí, un tiempo en el que la grada del Sánchez-Pizjuán volvió a sonreír a pesar de las apreturas. Un escenario al que quiere volver Almeyda, pero que sin fondo de armario es imposible alcanzar. Un escenario al que quiere volver Almeyda, pero que sin fondo de armario es imposible alcanzar. Ahora, el Sevilla debe prepararse para recibir, de nuevo en casa, al Celta. Un rival mucho más compacto y competitivo que el Levante, un panorama nada tranquilizador después de la desmoralizante derrota que ayer fraguó el Sevilla, una vez más, ante su público.