Cada 6 de enero terminan las vacaciones de Navidad de Letizia Ortiz (bueno, y de toda la Familia Real) porque celebran el día de Reyes con los actos conmemorativos de la Pascua Militar. Habitualmente es un día gélido pero, sobre todo, que exige un protocolo estilístico para hombres y mujeres asistentes muy estricto. Así, mientras que los hombres que no tienen carrera como militares deben vestir chaqué -quienes sí, su correspondiente uniforme-, las señoras vestirán de largo, bien con faldas o vestidos. Nada de tendencias, nada de declaraciones de moda: solo solemnidad. Por eso nos parece el evento menos ‘Letizia’ de cada año.
La reina Letizia lleva asistiendo a este evento castrense desde que era princesa de Asturias. Es su primer acto oficial del año y, a pesar de que ella termina dictando tendencia con cada una de sus apariciones, el 6 de enero es todo solemnidad y espíritu royal. Siempre de largo, siempre con sus firmas de confianza, ¿siempre sintiéndose poco ella misma? Quizá al principio pero, desde hace ya algunas temporadas, ha logrado incorporar más toques de su propia personalidad a su look más formal. Pequeños detalles de actualidad, moda y realidad (que no realeza) con los cuales ha logrado hacer suya una festividad en la cual cada día se la ve más cómoda.
Siempre priman colores discretos y patrióticos (como el rojo y granate, tan españoles, o el azul, tan royal), la ausencia de escotes y estridencias y la presencia de grandes joyas del joyero ‘de pasar’ o de firmas españolas. Dentro de estas normas ineludibles, la reina ha conseguido encontrar su lugar estético.
A continuación, Letizia Ortiz siendo cada vez más ella misma en la Pascua Militar.