El último tramo del año ha sido especialmente intenso para Amarist Studio. Arán Lozano lo cuenta sin grandilocuencia, con la naturalidad de quien asume que el movimiento forma parte del oficio: “Hay muchas movidas ahora mismo”. No habla de ruido ni de conflicto, sino de tránsito. De un periodo en el que el trabajo se acumula y las decisiones se aceleran para el dúo creativo con raíces boltañesas que forma junto a Clara Campo.
En Amarist conviven dos planos inseparables. “Hay dos partes importantes: la creativa y la de gestión. La dirección, el lenguaje, hacia dónde vas, y luego todo lo demás que te permite seguir creando”, explica.
Ese equilibrio ha marcado un final de año en el que el estudio ha encadenado proyectos internacionales y una producción más exigente de lo habitual, con el taller funcionando a pleno rendimiento.
El trabajo de Amarist nace de un vínculo muy físico con la materia. El alabastro es el eje de una investigación que transforma lo pesado en frágil, lo opaco en translúcido. “Son piezas hechas a mano, no hay moldes”, recuerda Lozano.

Amarist participó en The Line Dreams, presentada en el marco de la Beijing Design Week.Amarist Studio
Cada obra exige tiempo, atención y una relación casi intuitiva con el material. “El proceso creativo es muy intuitivo, pero visualizar nuevos conceptos es lo que realmente lleva más tiempo”, continúa.
Uno de los hitos de este cierre de año ha sido en Pekín. Amarist participó en The Line Dreams, la exposición del Madrid Design Festival presentada en el marco de la Beijing Design Week. “Fue la continuación natural de la muestra que hicimos en Madrid”, explica el artista.
Durante un mes, sus piezas dialogaron con un espacio arquitectónico de gran potencia, donde la luz y el hormigón formaban parte del relato. “Te permite abrirte a un continente que sigue siendo un gran desconocido y entender cómo se recibe allí el trabajo”.
Además, con motivo de la inauguración del nuevo Porsche Center, la marca alemana invitó a diez artistas a exponer junto a algunos de sus modelos más icónicos. “Era un evento privado, con clientes de la marca, y una pieza por artista”.
Amarist presentó una obra creada específicamente para la ocasión, integrada entre vehículos históricos como el Carrera GT. “La experiencia fue muy bonita, tanto por el contexto como por el intercambio con la gente de Porsche”.

Amarist presentó una obra creada con motivo de la inauguración del nuevo Porsche Center.ALVARO RODRIGUEZCAMBER&TOE
El tercer eje de este final de año ha sido el inicio de la colaboración con Galeries Bartoux, que ha situado obra del estudio en ciudades como París, Londres, Venecia o Miami casi de forma simultánea. “Hemos tenido que hacer un esfuerzo grande de producción porque estábamos escasos de piezas”. Un reto asumido desde la convicción de que “el crecimiento no debe desligarse del proceso artesanal”.
El ritmo del taller, cuenta, responde a fases claras: investigación, producción y un descanso que no es pasividad. “Hay momentos en los que estás produciendo a pleno rendimiento y “otros en los que necesitas parar para pensar”.
Ahora Amarist se encuentra justo ahí, explorando nuevas combinaciones de alabastro y resinas, afinando una próxima colección que empieza a tomar forma. Y es que el dúo creativo ya está mirando al siguiente impulso creativo.
En primavera, Lozano está planificando una travesía en moto desde el Pirineo hasta el Ecuador africano. Todavía falta de concretarlo, pero la idea ya tiene forma. “Este viaje va a servir como base para una nueva colección”, finaliza.