El senderista de 54 años, cuyo cuerpo sin vida ha sido encontrado este lunes por los Servicios de Emergencia de Euskadi en el Parque Natural de Peñas de Aia y rescatado por el helicóptero de la Ertzaintza, es el preso de ETA Iban Apaolaza, que se encontraba en tercer grado penitenciario. Su familia denunció su desaparición este pasado domingo por la noche cuando no volvió tras salir a hacer una ruta de senderismo por la mañana en el término municipal de Oiartzun.

La red ciudadana Sare ha trasladado sus “condolencias” a la familia de Apaolaza, “preso vasco que se encontraba en tercer grado penitenciario”.

Según ha informado el Departamento vasco de Seguridad, alrededor de las diez de la noche de este pasado domingo la familia del senderista dio aviso de su desaparición, puesto que por la mañana había salido al monte y no había regresado a su domicilio.

Dispositivo de búsqueda

Tras solicitar ayuda para su localización, poco antes de la medianoche se estableció un dispositivo de búsqueda coordinado por un técnico de la Dirección de Atención de emergencias del Gobierno Vasco.

En el dispositivo han participado recursos de la comisaría de la Ertzaintza de Errenteria, el helicóptero de la Unidad de Vigilancia y Rescate de la Policía autonómica vasca, Bomberos, Policía local y Cruz Roja.

Una imagen del helicoptero de la Ertzaintza, que se ha encargado de rescatar el cuerpo en el monte Txindoki.

Una imagen del helicóptero de rescate de la Ertzaintza

Terceros

Tras las labores de búsqueda, el cuerpo sin vida del montañero ha sido localizado alrededor de las diez de esta mañana en Peñas de Aia. La dificultad de acceso al lugar donde se encontraba el cuerpo ha obligado a la intervención del helicóptero de la Ertzaintza que, tras rescatarlo, lo ha trasladado hasta el punto de encuentro con la funeraria. La víctima será trasladada al Instituto de Medicina Legal de San Sebastián.

El colectivo de víctimas del terrorismo Covite señaló en abril del pasado año, cuando denunció nuevas concesiones de terceros grados a presos de ETA, que de las 18 progresiones de grado que había otorgado hasta el momento el Departamento de la socialista María Jesús San José, solo una había recaído “en un etarra no vinculado a la izquierda abertzale”.

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Explicaba que se trababa de Apaolaza, que no figuraba en las listas de la asociación de familiares de presos de ETA Etxerat desde enero de 2020 y tampoco estaba “entre los presos de la disidencia”.

La Audiencia Nacional le condenó en 2015 a 123 años de prisión por su participación en el asesinato del teniente coronel del Ejército Pedro Antonio Blanco el 21 de enero de 2000, el primero cometido tras la ruptura de la tregua de 1998. La pena fue confirmada un año después por el Tribunal Supremo.