El fútbol da muchas vueltas. Tantas que Stole Dimitrievski ha pasado de tener pie y medio fuera del Valencia CF a convertirse en el portero titular y gran esperanza para sobrevivir a la amenaza del descenso. En un abrir y cerrar de ojos, ha mutado de jugador defenestrado a clavo ardiendo al que agarrarse en las próximas semanas para salir de la zona roja. Así es este deporte y así es este Valencia de Meriton que, cosas del destino, se ha quedado en manos de Dimitrievski en una situación límite después de un año y medio de relación convulsa.

La lesión muscular en el isquio de la pierna izquierda de Julen Agirrezabala de alrededor de dos meses (6-8 semanas) abre la puerta de la titularidad a Dimitriveski en el momento más crítico y decisivo de la temporada con el equipo en puestos de descenso, la vuelta a las calles de la crispación social y Carlos Corberán en el foco en plena crisis de fútbol y resultado con los prímeros ecos de «dimisión». Y es ahora, en medio de esta situación límite, cuando el Valencia necesita más que nunca a Dimitrievski. Ni el mejor guionista de Hollywood lo hubiera firmado.

Dimitrievski asume por primera vez la responsabilidad de la portería después de un año y medio de relación convulsa con el club y con Corberán. El macedonio, que sale de una lesión, entrenó con el grupo el lunes y la idea del cuerpo técnico es que aumente progresivamente las cargas de trabajo durante la semana para ponerse bajo palos el sábado contra el Elche en Mestalla. Jugará su quinto partido en LaLiga con el Valencia desde que aterrizó en el verano de 2024. Algo que no estaba en sus planes a estas alturas de relación contractual.

Nada salió como esperaba

A Stole nada le ha salido como esperaba. El macedonio entró con mal pie desde el principio. Estaba llamado a ser el portero titular del equipo en la 24/25 y sin embargo la continuidad de Giorgi Mamardashvili lo cambió todo. Al banquillo. Lo primero que no le gustó de Corberán es que lo sentara después de una derrota contra el Real Madrid. «Juego cuatro partidos y después de una derrota me quita. Respeto esa decisión, pero no la comparto». El verdadero problema llegó meses después en la última jornada de LaLiga en el Villamarín ya sin nada en juego. Corberán repitió con Mamardashvili de inicio sentando a Dimitrievski y mandando un mensaje al club: quería otro portero. Julen Agirrezabala fue el elegido. Para colmo, esa suplencia contra el Betis le privó de cobrar un bonus según el de «300.000 euros». Una decisión que todavía le duele como demostró en sus polémicas declaraciones en su país en noviembre. «Si jugaba 10 partidos, tenía una prima». Y jugó nueve.

Stole Dimitrievski

Stole Dimitrievski / Valencia CF

El perdón y la multa económica

El verdadero incendio llegó como consecuencia de otro pasaje de aquella polémica entrevista en el que denunciaba que Julen Agirrezabala jugaba «si ó sí» por contrato. El portero se vio obligado a pedir perdón al entrenador y a sus compañeros a su regreso a Paterna y fue sancionado con una multa económica estipulada dentro del regimen interno del vestuario. «Sus declaraciones son erróneas e incorrectas porque el el Valencia CF nadie juega o deja de jugar por contrato», le corrigió públicamente Corberán en sala de prensa. Corberán, al mismo tiempo, dio por zanjado el tema deportivamente. Y cumplió.

Dimitrievski volvió a la portería en Copa por delante de Cristian Rivero y, cosas del destino de nuevo, se reivindicó a los ojos de Corberán parando un penalti salvador en el minuto 89 contra el Cartagena. Esta vez, Stole habló en el campo. Un mes después, afronta una oportunidad de oro para reivindicarse en la competición liguera y quien sabe si cambiar su vida en el Valencia. No hay que olvidar que el club mantiene el control del portero con una cláusula que pemite ampliar su contrato (acaba en 2026). Cuando ya se daba por perdida, ha llegado el ‘momento Dimitrieveski’. Así de caprichoso es el fútbol.