Rubit y Audige ya han cumplido su primer mes en su nueva clase, a la que llegaron para tratar de paliar algunos problemas que fueron … surgiendo con el transcurso de la temporada, de distintas índoles. Desde la lesión de uno de los hombres fuertes del vestuario, en la cancha y también fuera de ella, Kravish, hasta el rendimiento y la adaptación fallida de una de las apuestas estivales de la dirección deportiva, Xavier Castañeda. Ha sido la primera vez en casi tres años que el Unicaja ha tenido que modificar y dar un giro en la planificación con la campaña ya en marcha: desde el fichaje de Sima para paliar la lesión de larga duración de Lima, allá por la 2022-23. La pasada temporada, de hecho, fue el único equipo de la ACB que empezó y terminó con los mismos jugadores.
Los dos nuevos chicos continúan con su proceso de adaptación con total naturalidad y ya han combinado momentos de aterrizaje con actuaciones de calidad, cada uno a su manera y acorde a sus roles. Varios son los factores que explican el proceso de uno y otro: desde un grupo lleno de particularidades, en el que los minutos se reparten de una forma equitativa (y atípica, comparado con otros vestuarios), hasta momentos vitales y deportivos diferentes. Rubit es, como se dice, un ‘veterano de guerra’, con una dilatada experiencia en Europa, y esa madurez se ha reflejado en la pista casi desde su día uno. Audige, por su lado, afronta en el Unicaja su tercera aventura europea casi en tiempo récord, y ya ha demostrado de lo que es capaz pese a que se ha mostrado más irregular que el ‘cinco’.
Es posible que, al menos sobre el papel, lo tuviera más complicado Rubit, por contexto y necesidad. Con un único ‘cinco’ puro sano en la plantilla ha tenido que aprenderse uno de los papeles más difíciles de la plantilla: el de David Kravish, un pívot con unas características muy especiales. En la Liga Endesa ha jugado cinco partidos (se perdió el primero por una bronquitis) , promediando 11:52 minutos, 7,8 puntos, 2,4 rebotes y 7,4 créditos de valoración. En términos estadísticos y de lo medible, los dos últimos, ante el Joventut y el Breogán, han sido sus mejores actuaciones como cajista, con 10 y 11 puntos, respectivamente, y 12 y 8 créditos de valoración. Se nota, en la seriedad con la que juega, su experiencia en el viejo continente. Fiable.
Algo más de protagonismo ha tenido Audige, que alcanzó ante el Joventut, hace una semana, su mejor nivel como cajista, al menos hasta la fecha. Metió 11 puntos, capturó dos rebotes y repartió dos asistencias, pero lo que explicó su partidazo no fueron las estadísticas: cuajó un sólido partido en defensa y demostró que ya sabe qué es lo que Ibon Navarro quiere de él. Ante el Breogán se salvaron pocos, y él no estuvo entre ellos, aunque aún tiene la excusa del aterrizaje.