El cribado piloto que Osakidetza prevé llevar a cabo después del verano en Elgoibar para detectar factores de riesgo cardiovascular en personas sanas (o que … al menos no presentan síntomas) y que servirá como mecanismo de prevención de futuros infartos, ictus y otras patologías coronarias, no se centrará únicamente en el corazón, sino que incluirá un análisis renal por la relación que tiene este sistema con el circulatorio.

Fuentes del departamento de Salud del Gobierno Vasco explican que la presencia de daño en el sistema urinario, incluso en fases muy iniciales y con función renal aparentemente conservada, «se asocia a un incremento claro del riesgo de infarto, ictus y mortalidad prematura». Y añaden en este sentido que «uno de los marcadores más precoces y sensibles de este daño y un potente predictor de riesgo cardiovascular es la albuminuria», que se puede detectar «mediante una sencilla prueba de orina».

Y es que una presencia anormal en la orina de albúmina (una proteína importante) indica que los filtros de los riñones no funcionan correctamente y permiten que esta sustancia se escape de la sangre a la orina, siendo por ello un marcador temprano de enfermedades como la diabetes y la hipertensión.

Cribado piloto de vigilancia cardiovascular

  • Características básicas

  • Objetivo:
    Descubrir factores de riesgo cardiovascular en la población para prevenir riesgos de infarto, ictus, insuficiencia cardíaca…

  • Cuándo:
    Después del verano, a partir de una fecha aún por concretar.

  • Dónde:
    Ambulatorio de Elgoibar.

  • Perfil:
    Se seleccionará a población adulta, especialmente a partir de la mediana edad.

  • Tiempo:
    En una única visita se tomarán diferentes pruebas y los resultados se comunicarán de forma inmediata.

  • Consecuencias:
    En caso de detectarse factores de riesgo no conocidos o mal controlados, se activará un seguimiento clínico y se ofrecerán pautas personalizadas para mejorar el estado del paciente a través de un estilo de vida más saludable.

  • Las pruebas

  • Indicadores esenciales:
    Medición de presión arterial, peso, talla e índice de masa corporal.

  • Analíticas:
    Colesterol, glucemia y hemoglobina glicosilada.

  • Riñón.
    Determinación de albuminuria en la orina para la detección precoz de posibles enfermedades renales.

  • Cuestionario:
    Valoración de los hábitos de vida del paciente, incluyendo actividad física, alimentación, consumo de tabaco y alcohol.

La puesta en marcha de un cribado piloto sobre riesgos cardiovasculares fue anunciada este domingo por el consejero de Salud, Alberto Martínez, en una entrevista con DV. El testeo se llevará a cabo en el ambulatorio de Elgoibar después del verano. Comenzará previsiblemente en octubre, aunque la fecha y otros detalles, como el número de personas invitadas al análisis, a partir de qué edad, etc., están aún por determinar. La elección de la comarca del Bajo Deba obedece a las características del ambulatorio de Elgoibar y su capacidad para asumir esta experiencia, y a que se trata de una zona con unos niveles medios de incidencia de estas patologías.

Martínez ya anticipó que se seleccionará a personas adultas, a partir de la mediana edad. Se citará tanto a hombres como a mujeres, y no solo a mujeres, como reflejaba la información.

Salto en prevención

Este cribado supone un salto cualitativo en las políticas de detección precoz de enfermedades y prevención de la salud de Osakidetza. Es el primero de naturaleza no oncológica que se realiza en Euskadi y una iniciativa pionera en el Estado, pues según apuntaba el consejero en la entrevista, «solo se ha hecho algo parecido a pequeña escala en Madrid».

El programa responde además a uno de los mandatos del pacto de salud de Euskadi, uno de cuyos puntos insta a reforzar los programas de detección precoz y control de estas enfermedades.

Y es que las patologías vinculadas con el corazón y el sistema circulatorio son la segunda causa de muerte en Gipuzkoa y Euskadi tras el cáncer, pero la primera entre mujeres. En el caso de Gipuzkoa, de los 5.293 fallecimientos registrados en 2024 (último año completo con datos disponibles), 2.019 fueron por cáncer y 1.876 por patologías cardiovasculares. Entre la población femenina, en cambio, las segundas se cobraron 948 vidas, por encima de las 821 como consecuencia de tumores.

Las enfermedades cardiovasculares engloban un conjunto de patologías que afectan al corazón y a los vasos sanguíneos, como la cardiopatía isquémica (infarto), el ictus, la insuficiencia cardiaca o la enfermedad arterial periférica. En la mayoría de casos, explican responsables médicos, «estas enfermedades no aparecen de forma brusca, sino que son el resultado de un proceso progresivo de años de evolución, estrechamente ligado a la presencia de factores de riesgo modificables, como la hipertensión arterial, el colesterol elevado, la diabetes, el tabaquismo, la obesidad o el sedentarismo».

A esta realidad, añaden, se suma la enfermedad renal crónica, una patología «también silenciosa y altamente prevalente que multiplica el riesgo cardiovascular y acelera la aparición de eventos graves. Corazón y riñón mantienen una relación muy estrecha: cuando uno de ellos se deteriora, el riesgo de que el otro enferme aumenta de forma significativa».

El análisis consistirá en una única visita al ambulatorio, donde al paciente se le medirán indicativos como presión arterial, peso, talla e índice de masa corporal; recibirá análisis de colesterol, glucemia, hemoglobina glicosilada, y albuminuria en la orina; y se le preguntara por hábitos de vida (alimentación, actividad física, consumo de tabaco y alcohol…).

En caso de detectarse factores de riesgo no conocidos o mal controlados, se activará un seguimiento clínico y se ofrecerán pautas personalizadas para mejorar el estado del paciente a través de un estilo de vida más saludable.