El nuevo diseño se aleja de la fragmentación habitual de las remodelaciones del edificio que convierten los amplios espacios en un rompecabezas de habitaciones diminutas. Mejía prefirió preservar lo amplio y la iluminación natural como ejes de la experiencia espacial. “Nunca perder la amplitud y la iluminación; que sientas la libertad en cada parte”, subrayó.
El concepto de lujo que guía el proyecto no recurre a artificios, sino a la honestidad material. Piedra, madera y mármol se imponen sin imitar ni disfrazar imperfecciones. “Siempre trato de que los materiales no sean una imitación… así tengan vetas, así tengan nudos, así sean rústicos”, comentó. El resultado es un lenguaje sobrio, neutro y elegante que deja que el mobiliario, el arte y los objetos sean los encargados de aportar color y carácter.

Susana Mejía decidió preservar la amplitud y la iluminación natural.Mónica Barreneche.

Sobre la mesa de la sala, las cerámicas de la artesana santandereana Bernardita de Guane, desarrolladas en colaboración con Susana Mejía.Mónica Barreneche.
El gesto más arriesgado fue cubrir el área social con un piso de piedra negra dispuesto en espiga, una decisión poco habitual que otorgó fuerza y sofisticación. “Es la primera vez que hago un espacio con piso negro… la gente me decía que era atrevido, pero creo que le da más carácter”, confesó. En contraste, las habitaciones recibieron un piso de madera de ingeniería más cálido y táctil, mientras que los baños se revistieron con piedra y un jacuzzi que convierte la suite principal en un spa privado.

Una cocina que refuerza la dualidad entre sobriedad y funcionalidad.Mónica Barreneche.
La cocina, concebida como el centro neurálgico del hogar, es la verdadera declaración de intenciones. Una isla en cuarcita de tonos verdes y morados dialoga con el roble oscuro de los muebles; vitrinas exhiben piezas de La Chamba, talladas en madera de Rodrigo Pinchado o cerámicas de Bernardita de Guane. “La cocina es demasiado especial, no solo es para cocinar, es una vitrina de arte y artesanías”, afirmó Mejía. La integración de electrodomésticos de alta gama, ocultos tras paneles que limpian visualmente el conjunto, refuerza la dualidad entre sobriedad y funcionalidad.

En la habitación de invitados, la maceta de gran formato en madera tallada del artesano Rodrigo Pinchado para Diamantina & La Perla sobresale gracias a su inusual tamaño y finura artesanal.Mónica Barreneche.