El fotógrafo Miguel Font (1948) ha fallecido este martes en Palma a los 77 años, la ciudad en la que nació, vivió y desarrolló la totalidad de su trayectoria profesional. Exponente de la fotografía documental en blanco y negro en Balears, deja una obra coherente y profundamente humanista, construida a lo largo de décadas de trabajo riguroso y silencioso, centrado en las personas, los espacios urbanos y la vida cotidiana.
Font entendió la fotografía como un acto de atención y de respeto; de vocación temprana y mirada firme, supo construir un lenguaje propio, sereno y honesto, que ya forma parte del imaginario visual de varias generaciones. Formado en la escuela Richter-Elisava de Barcelona, regresó pronto a Palma, donde instaló su estudio y desde donde desarrolló una trayectoria sólida y discreta, alejada de estridencias. Desde allí compaginó su faceta artística con trabajos de publicidad e ilustración, además de colaborar con artistas, galerías de arte y medios de comunicación, siempre fiel a un mismo rigor profesional y una sensibilidad constante.
Técnicamente comprometido con el blanco y negro, Font realizó gran parte de su producción con película Tri-X de Kodak, buscando contraste y definición al servicio de la verdad de la escena. Nunca manipuló sus fotografías, el encuadre era una decisión previa, consciente y definitiva. En esa elección se concentraba su ética y su manera de mirar, claramente emparentada con la tradición más pura de la fotografía documental.

Su obra gira en torno a las personas. Rostros anónimos, escenas cotidianas y gestos aparentemente mínimos que, bajo su mirada, adquieren una dimensión universal. Así lo reflejan sus series dedicadas a ciudades como Palma, La Habana o Tel Aviv, su proyecto más reciente, en las que la vida urbana se muestra con cercanía, dignidad y profundidad.
En 1999, Font, -esposo de Margarita Pérez-Villegas, gerente de CaixaForum Palma-, publicó junto al escritor Miquel Segura el libro Cuba/Mallorca. Pasión en blanco y negro, una obra que sintetiza su manera de entender la fotografía como puente entre territorios y emociones. A lo largo de su carrera realizó exposiciones individuales en espacios como el Centre de Cultura Sa Nostra, el Col·legi d’Arquitectes, Galerías Costa, Galería Mediterrània, Casal Solleric y la Casa Museo Joaquín Torrens Lladó.