La derecha y la ultraderecha de España están rabiosas. Su apuesta por el cambio de régimen -y su rebote contra el «regimen» de Pedro Sánchez, Fran Rivera ‘dixit’- ha fracasado de momento por la decisión de Donald Trump de amortizar a la lideresa de la oposición, Marina Corina Machado, que cuenta, precisamente, con una poderosa base de operaciones en Madrid- y apoyar la continuidad del «régimen de Maduro» sin el presidente secuestrado el pasado sábado 3 de enero.

Pero no hay otro país europeo en el cual la derecha y ultraderecha exhiban conducta parecida a la española. Hasta Marine Le Pen, la dirigente del ultraderechista RN, sin dejar de atacar al régimen de Maduro, ha condenado la intervención militar de Estados Unidos.

Es que Venezuela, como antes la Argentina de Milei, y mucho antes, la Cuba de Castro, son armas arrojadizas en la política interna española.

El PP asocia directamente al Gobierno de Sánchez con Maduro. Problema: España no ha reconocido, tras las elecciones presidenciales de 2024, al Gobierno de Maduro.

Y hay más: Sánchez reconoció -con el alto representante de la UE Josep Borrell– a Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela a primeros de febrero de 2019. ¿De quién salió la iniciativa? ¡Del presidente Trump!

Pero, ahora, la pregunta es; ¿por qué Trump y Rubio no han derrocado al Gobierno bolivariano tras secuestrar a Maduro?

¿Por qué han amortizado a María Corina Machado?

EEUU necesita recobrar el impulso económico en Venezuela: el petróleo. Necesita mantener a raya a China. Para ello necesita negociar. ¿Podría hacerlo con Machado en la presidencia de Venezuela?

Esta es la pregunta. Poner a Machado suponía colocar a quien solicitó la intervención norteamericana. Es decir: provocar un levantamiento popular. Una posible revolución. Por tanto, se trata de negociar un nuevo status de EEUU en el Gobierno bolivariano bajo dirección de Delcy Rodríguez.

Por tanto, el «programa Feijóo-Faes-Aznar» de darle poder a Machado era un programa imposible de sostener. Era el equivalente de lo que impulsó George W. Bush con respaldo de Aznar en marzo de 2003 con la invasión de Irak. Han aprendido.

«Un día después de que EEUU ha bombardeado Venezuela y secuestrado a Maduro, Delcy está cooperando con Trump. Ya no ha pedido la liberación de Maduro y de su esposa Cilia Flores. La CIA ya está de forma permanente en Caracas y lo próximo será que se reabra la embajada de EEUU en la capital venezolana» señala la abogada neoyorquina, con nacionalidad venezolana Eva Golinger.

La abogada se refiere a la declaración de Rodríguez, a un nuevo mensaje, en la que la ya presidenta señala: «Invitamos al Gobierno a colaborar con nosotros en una agenda de cooperación. Presidente Trump nuestro pueblo y nuestra región se merece paz y diálogo, no guerra. Es lo que quería el presidente Maduro«.

Golinger: «Se ha alcanzado un pacto entre Trump y Delcy. Todo lo demás es ruido que cada parte se ve obligado a hacer para salvar la cara ante aquellos que les apoyan».

Mientras, Maduro ha escogido para defenderse ante la justicia neoyorquina a Barry Pollack, un abogado que no es especialista precisamente en narcotraficantes. Pero es quien ha logrado el pacto con el Gobierno de Biden para que el periodista Julian Assange, el fundador de Wikileaks, pudiera evitar la extradición a EEUU y, en cambio, se instalase en su pais: Australia.

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