La campaña del presidente Donald Trump para remodelar y mejorar el estado de los monumentos de la capital de Estados Unidos –incluida la Casa Blanca- parece que se ha extendido al ámbito del golf.
El Departamento del Interior revocó hace unos días el contrato de arrendamiento de 50 años que tenía la organización sin fines de lucro (National Links Trust), para la renovación de tres de los campos de golf municipales de Washington. De esta manera quedó despejado el camino para que la Administración Trump, que había concedido este contrato en 2020, tome el control de la gestión de estas instalaciones.
Desde el Gobierno se considera que no se han cumplido las obligaciones de mantenimiento y mejora de los tres campos de golf: Rock Creek, East Potomac y Langston. El Departamento del Interior alega el impago de arrendamiento por valor de 8,8 millones de dólares como justificación para revocar el contrato de National Links Trust, una imputación que estos niegan rotundamente. Según el contrato de arrendamiento público del NLT, los pagos de alquiler pueden compensarse con mejoras en los campos y alegan que el Servicio de Parques Nacionales había aprobado estas compensaciones de alquiler.
Donald Trump es un apasionado del golf y parece que quiere dejar su huella en la capital mejorando estas instalaciones a su manera, algo que se le da bastante bien, si bien el NLT afirma haber más que duplicado las rondas jugadas y los ingresos de estos tres campos municipales desde que asumió el control del arrendamiento, manteniendo además precios populares. Actualmente se había comenzado una renovación integral de Rock Creek.