Marina León

Martes, 6 de enero 2026, 16:35

| Actualizado 17:10h.

El regreso de La Oreja de Van Gogh ha supuesto un gran revuelo en el panorama musical. La banda donostiarra anunció a bombo y platillo la anhelada vuelta de Amaia Montero. Una noticia que culminó con la presentación el pasado 31 de diciembre del primer single del grupo, ‘Todos estamos bailando la misma canción’.

En un momento tan dulce para el grupo, que inicia así una nueva era de ‘La Oreja’, han sido Xabi (piano), Álvaro (guitarra) y Haritz (batería) quienes han querido lanzar un mensaje cargado de cariño a Amaia. «Esta de aquí parece una chica normal, tirando a bajita, pero ahí dentro cabe un universo entero», comienzan en su último post de Instagram junto a una foto de la artista. «Y esos dos ojitos de gata son en realidad un par de ventanas al lugar donde ocurre la magia: hay más melodías en esa cabeza que las que nadie pueda inventar en diez vidas», añaden.

Aseguran que, pasar un rato con la cantante «Debería de ser una asignatura obligatoria para todos en esta vida para sentir lo que es conectar con alguien al nivel más profundo y reírte sin darte cuenta». Eso sí, entre tanto halago, también confiesan que Amaia Montero «es cabezota como ella sola y con un carácter más complicado que verle la sombra al viento». Sin embargo, afirman que «tiene un corazón gigante y de gominola». La banda, que nació en el 98 con ‘Dile al sol’, retoma el camino en el mismo punto en el que lo dejaron tras la marcha de Amaia en 2007, «pero sin tener claro cuál es el destino», señalan y confiesan que esto último «nos importa un comino mientras sea contigo. Te queremos mucho, Amaia Montero Saldias», finalizan.

Este martes, la propia Amaia respondía en redes a esta declaración de amor. «Leer vuestras palabras ha sido como mirarme en un espejo amable, de esos que no juzgan, que entienden incluso lo que una aún no sabe explicar. Gracias por verme así, por mirar más allá de lo evidente y por asomaros con tanto respeto y cariño a ese universo interior que a veces ni yo misma sé ordenar», escribe. «Me emociona pensar que el camino pueda retomarse sin mapas, sin promesas cerradas, sólo con la certeza del amor, de la música, del acompañarnos, del reírnos sin darnos cuenta y de caminar aunque no sepamos muy bien hacia dónde. Eso, para mí, es hogar», añade. Montero reconoce que «no es fácil», «pero si algo tengo claro es que mi corazón late grande gracias a vosotros, que sabéis ver con ternura incluso lo complejo y queréis sin pedir que nada cambie». Por último, les agradece a sus compañeros todo ese cariño y celebra «haber coincidido en esta vida».

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