Christian Dior decidió comenzar el año con suavidad al introducir una nueva fragancia en su colección privada, su línea de alta perfumería iniciada en 2004. Su nombre: Cuir Saddle. Una referencia evidente al famoso bolso “Saddle” de la casa, un objeto con forma de silla de montar presentado por primera vez en 1999 y convertido desde entonces en un ícono, al punto de declinarse en todas las formas (mochila con solapa, bolsos cruzados, riñoneras…). Si la alusión es evidente, el perfume, en cambio, desafía las expectativas: no imagines un cuero literal, pesado y animal. La nueva creación firmada por Francis Kurkdjian se revela más suave, más abstracta y sensual. Porque, al final, ¿quién querría realmente perfumarse con el olor bruto del cuero, salvo algunos puristas?
Hay que decir que, en perfumería, los perfumes con notas de cuero siguen siendo la mayoría de las veces un asunto de nicho. El acorde cuero clásico, que ya se encontraba en referencias como Cuir de Russie de Chanel (1924), es ahumado, amaderado, potente, animal… es decir, poco apto para el gran público. Incluso hasta hace poco, conservó un carácter ya sea elitista, patrimonio de quienes aman las bellas materias, o transgresor, por su lado salvaje. Pequeña anécdota: en su lanzamiento, el rumor decía que Tuscan Leather de Tom Ford (2007), y su sorprendente nota de frambuesa, olía no solo a cuero sino también… a cocaína. Nada menos.

Inspirado en el icónico bolso Saddle, Cuir Saddle traduce el legado de Christian Dior en una fragancia de cuero ligera, envolvente y pensada para fundirse con la piel.Christian Dior Paris
Sin embargo, aunque el cuero impresiona, seduce, fascina o mantiene a distancia, no constituye una familia olfativa en sí misma. Es más bien una faceta, que se encuentra bajo todo tipo de formas: amaderadas, ambaradas, aromáticas o especiadas. Es decir, existe un cuero para cada quien. Pero entonces, ¿a qué grupo pertenece este Cuir Saddle? Para Francis Kurkdjian, siempre poético, se trata de un “floral indefinido e indescriptible”. “Claro que hay notas amaderadas y ahumadas, pero están como atravesadas por notas florales almizcladas y con carácter”, subraya el director de creación de fragancias de la marca.
Francis Kurkdjian explica haber querido traducir la ergonomía del bolso, pensado para adaptarse a las formas del cuerpo, en un cuero que se fusiona con la piel. Para ello, se alejó de los códigos clásicos del género. El resultado: Cuir Saddle evoca más bien una materia clara y ligera (¿gamuza?) que acaricia la piel y la envuelve con su suavidad. “Quise crear un perfume de cuero concebido como un trampantojo, que se anuncia de manera clásica en un acorde pirógeno, ahumado y amaderado, pero que termina por sorprender y deleitar los sentidos con una ligereza totalmente inesperada”, dice.