El Granada se despidió de la Copa del Rey ‘en familia’. 4.468 espectadores presenciaron en directo la eliminación en el torneo del ‘KO’ ante … el Rayo Vallecano, con un guion similar al de otros partidos de esta temporada sobre el césped: un gol tempranero y mucha seriedad inicial continuadas por un tramo de desmadre tras el descanso que se paga con la derrota. El rival de Primera división recibió el premio a la insistencia en dos ‘churros’, uno masticado por Astralaga, y los locales se vinieron abajo sin remedio. Fuera se ‘jugaba’ otro partido, el de la reivindicación. El grueso de la afición no acudió como protesta. Los presentes rompieron su contemplación con más censura a los que mandan. Veremos si captan el mensaje rotundo. Su gestión, la global y la ceñida a esta cita, ha quedado claramente en cuestión. La crisis es multisistémica: deportiva, social y económica.

Se confirmó el ambiente gélido tanto por la temperatura como por la previsible escasa afluencia. No hubo ni seguidores del Rayo en la esquina habilitada para ellos ante la política de precios del club. Los que sí asistieron entre los anfitriones secundaron cánticos contra la directiva rojiblanca, esporádicos pero intensos, porque también se podía visibilizar cualquier reclamación en el campo, pasando por caja.
Granada CF
Astralaga; Oscar Naasei (Pedro Alemañ, m. 79), Flores, Loïc Williams (Loïc Williams, m. 59), Hormigo; Rubén Alcaraz, Manu Trigueros, Luka Gagnidze (Sergio Ruiz, m 66); Pablo Sáenz, Sergio Rodelas (José Arnaiz, m. 79) y Moha Bouldini (Jorge Pascual, m. 59).
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Rayo Vallecano
Cárdenas; Andrei Ratiu, Jozhua, Lejeune, Pacha; Gumbau (Óscar Valentín, m. 64), Pedro Díaz, Fran Pérez (Isi Palazón, m. 64), Carlos Martín (De Frutos, m. 64); Álvaro García (Camello, m. 84) y Trejo (Chavarría. m. 84).
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GOLES:
1-0, m. 9: Pablo Sáenz; 1-1, m. 49: Álvaro García; 1-2, m. 74: Pedro Díaz; 1-3, m. 92: Flores, en propia puerta. -
ÁRBITRO:
César Soto Grado (comité riojano). Sin amonestados a los locales; y amarillas a los visitantes Andrei Ratiu (m. 31), Gumbau (m. 54). -
INCIDENCIAS:
Partido correspondiente a los dieciseisavos de final de la Copa del Rey, disputado en el estadio Nuevo Los Cármenes ante 4.468 espectadores. Minuto de silencio por el fallecimiento de Juan Ramón Ferreira, concejal del ayuntamiento de Granada; y José Mingorance, exfutbolista del club.
Sin el motor de la grada de animación, muy diezmada de efectivos, el encuentro arrancó con un despiste de Rubén Alcaraz atrás que no pasó a mayores. Iba a ser el Granada el que generara la primera gran oportunidad en una llegada de Pablo Sáenz, que despista cuando se frena, pero al que sus gestos técnicos le generan ventajas imprevisibles. Conectó con Bouldini, al que se le escurrió el balón. No llegó Rodelas aunque sí de nuevo el marroquí, que chutó a quemarropa ante Cárdenas, pero escupió el tiro por la línea de fondo.
Sáenz, con sus movimientos, desconcertaba a la zaga del Rayo. Trigueros le buscó por arriba y forzó un córner. Justo entonces, arreció el primer «directiva, dimisión», preámbulo del gol rojiblanco. Alcaraz forzó el error de Trejo en un balón dividido y Rodelas apareció como una ardilla para escabullirse entre adversarios y forzar un tiro que repelió Cárdenas, quien no contaba con que Pablo Sáenz merodeaba por allí. Irrumpió, calculó bien qué hacer y logró el tanto con la zurda.
La afición celebró la consecución, pero volvió a señalar a los que mandan. El Granada se compactó y buscó el contragolpe mientras el Rayo trataba de apretar sin demasiada puntería en los metros finales. El respetable también pitó a Gumbau, cedido por deseo propio en el rival, en cada córner que botó. En alguno, incluso, buscó el chut directo desde la bandera.
Álvaro García, que aunque ya ha llovido desde entonces también pasó por la casa nazarí, tuvo un cabeceo entre los centrales, que andaban expeditivos, tanto el joven Flores como Loïc. Los vallecanos acrecentaron su dominio, pero los rojiblancos seguían blindados.
El Granada pudo rascar una segunda muesca en una filtración de Trigueros hacia Pablo Sáenz. Este buscó a Bouldini, pero Jozhua tocó antes y le dificultó el tiro. Cárdenas fue a blocar, pero se le escurrió la bola y Rodelas llegó a lanzar contra el poste en medio del lío.
En saques de esquina, el Rayo amenazó, pero los locales ganaron un zaguero extra con Bouldini en las situaciones áreas. Astralaga tuvo una sola duda por alto en ese tramo, pero luego confirmó sus capacidades en el uno contra uno contra Álvaro, en un intento ladeado. Todos le ponían mucho carácter, con Rodelas bullicioso, incluso en un rifirrafe a segundos del descanso con Fran Pérez.
En el banderín, tras la pausa, iba a nacer el empate rayista. Alcaraz despejó con la testa el saque, directo a la corona del área, por donde pululaba Álvaro García. Se perfiló hacia la derecha y lanzó, con la suerte de que Loïc alteró la trayectoria por completo al ir a tapar. El balón llegó hacia el otro poste, imposible para la reacción de Astralaga. El capitán del Rayo lo festejó como suele.
Apretaron los madrileños con Trejo y el propio Álvaro, en busca de la remontada, pero Astralaga anduvo concentrado para evitar la hemorragia. Pacheta relevó a Loïc con Lama para que repartieran minutos e introdujo a Pascual por Bouldini, que no daba más de sí.
Sin el marroquí, la defensa a balón parado empeoró, como demostró una peinada de Carlos Martín. Pronto, los rojiblancos se vieron forzados a otra sustitución ante la lesión de Gagnidze, que tuvo una actuación insípida aunque se fuera ovacionado por los presentes. Sergio Ruiz salió al ruedo desde entonces.
Pascual gozó de su primera oportunidad con la testa, a centro académico de Rodelas, pero el almeriense no supo girar fuerte el cuello.
Oscar también dio síntomas de desgaste, pero aguantó un poco más sobre el verde. El golpe duro llegaría antes de la media hora del segundo acto, cuando Pedro Díaz lo intentó desde la frontal y Astralaga la pifió al intentar atajar. Es el sino del vasco, capaz de lo mejor y lo peor en una misma cita, como le pasó en Almería.
En la siguiente rueda, salieron Oscar y Rodelas. Flores se fue al lateral diestro, Alcaraz se dispuso de central y Alemañ y Arnaiz, los refrescos, se dispusieron a fortalecer el ataque. Sin embargo, el que casi se encumbra fue Pablo Sáenz en una escapada que propició Pascual con su envío, pero Cárdenas impidió el gol por poco.
Quedó subrayado que al almeriense se le da mejor asistir que finalizar. Una vez más, todo se sumió en un periodo frustrante, con más calma para dominar del Rayo que cualquier atisbo de reacción rojiblanca. Para colmo, Flores envió la pelota a la red en un intento de evitar el tercer tanto del Rayo por parte de Ratiu. Los fieles que habían soportado el frío entre asientos vacíos también empezaron a dispersarse. Si alguien no toma nota en la cúpula de mando tiene un problema serio.