Enfrentarse al penúltimo clasificado de la Euroliga parecía un escenario ideal para que el Real Madrid se repusiera de las heridas que el Barça le generó en el clásico. Sin embargo, los blancos se quedaron sin fuelle en Lyon y firmaron unos … primeros tres cuartos horrorosos, casi bochornosos. Caída que supieron frenar los guerrilleros Garuba y Feliz en el último cuarto, generosos esfuerzos que remachó Lyles con una de sus clásicas ráfagas anotadoras. El único punto positivo de la noche fue una nueva victoria europea.
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Asvel
Heurtel (12), Harrison (6), Lighty (3), Ndiaye (6), Vautier (0); Eboua (0), Seljaas (3), Massa (8), Jackson (8), Watson (14), Traore (7). -
Real Madrid
Campazzo (15), Abalde (0), Hezonja (6), Okeke (6), Tavares (12); Lyles (21), Kramer (0), Maledon (9), Garuba (5), Feliz (4), Len (2). -
Parciales
18-17; 23-19 (41-36); 20-20 (61-56); 8-24 (69-80). -
Los árbitros
Robert Lottermoser (Alemania), Saulius Racys (Lituania) y Christian Theis (Alemania).
Con las heridas del clásico aún recientes, le costó al Madrid entrar en calor en tierras galas, obsesionado en demasía con el tiro de tres y sin demasiadas ganas de compartir el balón con velocidad. Al menos, la exigencia era mínima, embarcados los de Lyon en otra desastrosa temporada continental, más débiles si cabe desde que el lunes se confirmara la marcha de su astro, Nando de Colo, al Fenerbahçe turco. De hecho, los blancos solo necesitaron unos cuantos aciertos de Lyles y la habitual intimidación de Tavares para comenzar a despegarse en el marcador, aunque el Asvel, de la mano de Watson, supo equilibrar el escenario.
Pasaban los minutos del segundo cuarto y ya preocupaba la falta de sangre por parte de los merengues. Sus rivales, con muy poco, vencían en el rebote, sumaban canastas de mérito y empezaban a creer en sus posibilidades. Tan impotente se sentía Scariolo que no le quedó más remedio que devolver a pista a Campazzo y a Tavares, las únicas individualidades que podían sacarle del atolladero. Sin embargo, un triple de Heurtel elevó la ventaja hasta los siete puntos y, poco después, Massa culminó un gran pase con un mate sobre Tavares. Ndiaye sumó otros tres desde la larga distancia y el Madrid, sin respuesta, se fue al vestuario con mucho sobre lo que reflexionar.
Heurtel y Ndiaye reanudaron sus diabluras tras el descanso, incapaces los blancos de ejecutar una defensa sólida pese a las evidentes limitaciones del rival, y solo el gran momento de forma de Campazzo y algunos sobresfuerzos de Tavares evitaban que el resultado fuese bochornoso. Maledon, en la que fue su casa, al fin comenzó a penetrar y a castigar para minimizar la racha de triples lo cales. Hezonja también buscó el aro y, por primera vez en el encuentro, los chicos de Scariolo lo protegían con cierta dureza gracias a la energía de Garuba, que no había jugado en toda la primera parte, y Feliz. El Madrid, si seguía en la misma línea, tendría una última oportunidad para hacerse con la victoria.
Español y dominicano no soltaban el acelerador mientras que los porcentajes del Asvel ya no eran tan prometedores. Maledon firmó el empate con un triple y Garuba, con dos libres, dio al Madrid la primera ventaja desde el minuto 12. En ese momento, los visitantes olieron sangre, en especial Lyles, que con una ráfaga genial, abrasadora y de alta gama, abrió una brecha irreparable para los franceses.
El Barça mantiene la sonrisa
Sin público en el Palau por la presencia de un equipo israelí, el Barça se impuso al Maccabi de Tel Aviv y volvió a la senda de la victoria (93-83) en competición continental después de caer la semana pasada ante el Mónaco. El georgiano Shengelia fue el mejor de los azulgranas con 22 puntos.