«Godard o estaba loco o era un genio«. Tal vez un poco de las dos cosas, más un instinto casi natural para la provocación y un placer especial al burlar reglas y despreciar códigos le convirtieron en uno de los cineastas más influyentes y revolucionarios del cine. Richard Linklater rinde ahora homenaje a su figura y su obra, y a todos sus compañeros, en Nouvelle Vague, una película que celebra la gigantesca y valiosísima agitación artística que supuso este movimiento.
Estrenada en el Festival de Cannes, la película revela la historia de la nouvelle vague y de sus protagonistas a partir de la producción y el rodaje de Al final de la escapada (que vuelve al cine el próximo 16 de enero), ópera prima de Godard, que en 1960, con este trabajo, liberó al cine de corsés y lugares comunes. Nouvelle Vague es una divertidísima fiesta con la que Linklater, además, consigue lo imposible, que caiga muy bien Jean-Luc Godard, un tipo que en la realidad se ganó a pulso la fama de antipático y snob.
Tráiler de ‘Nouvelle Vague’, dirigida por Richard Linklater.NetflixEn blanco y negro
Rodada en blanco y negro con las lentes y las cámaras que empleó el propio Godard en Al final de la escapada, la película está protagonizada por un inspiradísimo Guillaume Marbeck, que suelta sentencia tras sentencia -hábito al que estaba muy apegado Godard- y que no se separa de las gafas negras y del cigarrillo ni un solo segundo. Con él, Adrien Rouyard, Antoine Besson, Jonas Marmy, Côme Thieulin o Zoey Deutch y Aubry Dullin, entre muchos otros, dando vida nada menos que a Truffaut, Chabrol, Rivette, Rohmer, Jean Seberg y Jen-Paul Belmondo…
La redacción de Cahiers du Cinéma, donde todos ellos escribían sus críticas y de cuya caja Godard robó unos cuantos francos para ir a Cannes al estreno de la maravillosa Los cuatrocientos golpes (Truffaut, 1959), aquel estreno histórico, un rodaje de Bresson, un encuentro con Roberto Rossellini, el propio rodaje de Al final de la escapada… conversaciones con el productor, idas y venidas del ayudante de dirección, recursos del director de fotografía… secuencia a secuencia, Linklater va relatando el nacimiento de esta revolución en el cine.
Ligero y despreocupado
Un terremoto artístico que nació de la necesidad de cambio, de la valentía y de cierto espíritu insurgente, y al que un cineasta francés hoy no hubiera podido retratar probablemente con la ligereza y la despreocupación con que lo hace el texano Linklater, liberado de cargas y de mucha responsabilidad. “Para un francés sería demasiado grande, Godard impone mucho. Sin embargo, a mí me encanta la época, me encantan las películas, pero solo soy un fan de lejos. Quizá eso es lo que me ha hecho encontrar más humor y más humanidad, yo no estaba haciendo una película sobre iconos, estaba haciendo una película sobre jóvenes cineastas que descubren nuevos caminos en el cine”.
Nouvelle Vague «trata de una comunidad, de un tiempo y un lugar, y de mucha gente que ama el cine haciendo películas», dice Linklater, que explica que de entre todas las posibilidades que podía haber elegido, escogió a Godard y el rodaje de Al final de la escapada porque «la creación de esta película es única y porque es el cerebro de Godard es muy diferente».
Guillaume Marbeck y el director Richard Linklater.Elástica FilmsLa libertad artística
Y a pesar del sentido del humor y del juego que es esta película para su director, hay en ella una sincera reverencia hacia lo que este movimiento significó en el cine. «La película trata sobre la libertad artística, sin duda. Es la historia de un tipo que está teniendo su propia revolución: si quieres hacer un tipo nuevo de película, tienes que hacerlo de una manera nueva. Eso es todo cine arte. Si quieres hacer un tipo nuevo de pintura, tienes que usar herramientas diferentes y hacer algo distinto. Así es como funciona ese tipo de originalidad», dice.
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Coescrita por el director junto a Holly Gent Palmo, Laetitia Masson, Vincent Palmo Jr. y Michèle Pétin, Nouvelle Vague es una película que recuerda la transformación profunda que supuso la aparición de este grupo de creadores y que, involuntariamente, pone de manifiesto la necesidad de una nueva sacudida hoy en una parte del cine –»el cine no debe ser caro»- y la obligación de cuestionarse cualquiera de nuestras certezas. «Toda forma de arte hoy necesita una revolución», afirma Linklater.
Además, por supuesto, de contagiar de la felicidad que nos proporciona el cine… y sus otras muchas virtudes. «Hago películas para hacer que el tiempo pase«. Era una de las máximas que repetía Godard, que completaba una afirmación de Truffaut, que confesaba que ver películas le libraba «del miedo de la verdadera vida». A Richard Linklater también le salvó el cine de todo ello y, como confesó en el Festival de San Sebastián, le «salvó de tener un trabajo de verdad, del miedo… me salvó la vida, y como los de la nouvelle vague, que eran amigos, el cine también me ha dado a algunos de mis mejores amigos en la vida».