El Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM) acoge hasta el próximo día 20 una exposición antológica de la pintora Marta Cárdenas (Donostia, 1944), que reúne … más de setenta obras, entre pinturas y dibujos, realizados a lo largo de seis décadas de trayectoria artística. Cárdenas se muestra «encantada» con la muestra, pero confiesa que desde la muerte en 2021 de su marido, el compositor Luis de Pablo, ha abandonado la pintura para centrarse en su otra pasión: la escritura. En este caso, de un diario.
– ¿Qué siente al contemplar estas obras, algunas de hace cinco y seis décadas?
– Es verdad que he ido evolucionando, como todo el mundo, pero para mí ha habido una pasión por lo que hacía que se refleja en una actividad un poco frenética. Por ejemplo, durante muchos años iba a todas partes con cuadernos tomando notas y apuntes todo el rato. Captaba movimientos y esas cosas tan divertidas para correr la mano. Eso es lo que he hecho sobre todo. Me lo he pasado muy bien, aunque eso no se refleja muy bien en la exposición, en donde queda muy evidente la pintura, algo mucho más estática.

– ¿Y por qué en este momento una antológica?
– Pues mire, yo eso no lo sé. Ellos han decidido y la han hecho. Quizás porque tengo ya muchos años y me queda poco tiempo para hacerme estas cosas. Tengo 81 años, así que si no me la hacen ahora, ya no me la hacen nunca.
– En todo caso, no es una despedida…
– No digo que lo sea. Si quieren despedirse de mí, que lo hagan. Tengo que decir una cosa: en el momento en el que hace unos seis años murió mi marido, con el cual estaba feliz y todo era maravilloso, no podía dibujar ni pintar ni nada. Le dije al médico que había tratado a Luis que en cuanto cogía un pincel, se me caía de la mano y me dice: «Pues claro, eso es el luto». Bueno, pues sí, es verdad.
LUTO
«Cuando murió mi marido, con el cual estaba feliz y todo era maravilloso, no podía dibujar ni pintar ni nada. Y empecé a escribir un diario»
LA ESCRITURA
«Disfruto con la forma en la que desarrolla la frase, ahí queda constancia de todo lo que hago. Entiendes mucho mejor quién eres y por qué lo haces»
PINTA Y ESCRIBIR
«Tanto la una como la otra son parte de mi personalidad y reflejan cosas muy similares porque soy la misma, qué demonios»
– ¿Cuándo superó ese luto?
– Y me dijo: «No te preocupes, eso es lógico. No luches contra ello, busca otra cosa que te guste y te dedicas a eso». Y sí, tengo otra cosa que me gusta muchísimo desde los doce años, cuando empecé a pensar que era pintora, pero también escritora. Me gusta muchísimo escribir y lo he hecho todo la vida. Ahora ni dibujo, ni pinto, sino que escribo un diario. Desde que murió mi marido, sólo escribo un diario, algo para mí importantísimo porque además de escribir y disfrutar con la forma en la que desarrolla la frase, ahí queda constancia de todo lo que voy haciendo. Nunca lo había practicado de una manera tan metódica y es fabuloso. Además, entiendes mucho mejor quién eres y por qué lo haces.
– O sea que ha dejado de pintar para centrarse en escribir…
– Sí. No tiene nada de raro porque cuando comencé a sentirme artista, no sabía si iba a ser pintora o escritora. Me gustaban las dos cosas. En el colegio, tenía un profesor de Literatura buenísimo y cuando iba a clase, me comunicaba con él por carta.
– ¿Se arrepiente de haber dedicado más tiempo a la pintura que a la escritura a lo largo de su vida?
– No. Creo que no me arrepiento de nada, estoy encantada de haber vivido mi vida así. No me arrepiento de haberme dedicado a la pintura, pero son etapas. Ahora estoy dedicada a la escritura y tanto la una como la otra son parte de mi personalidad y reflejaran cosas muy similares porque soy la misma, qué demonios.
– ¿Cuáles son esas cosas?
– Muchas veces, observaciones. Algunas me encantaría reflejarlas en pintura. Por ejemplo, cómo una persona pone el pie en un escalón. Cosas absurdas, pero que estoy viendo todo el tiempo. Cada vez es una cosa diferente y es muy difícil de explicar. Todo esto no lo cuento en mi diario, ahí recojo lo que hago día a día con comentarios de lo que va pasando. Me desahoga de toda ansiedad porque tengo alguna, desmasiada.
INICIOS
«No pensaba en hacer una carrera porque eso no tiene belleza, es más bien ambición y eso no me parece elegante. Estoy contenta de ser como soy»
LA EXPOSICIÓN
«Es muy completa y muy bonita. No me habían hecho una exposición así en la vida y creo que la merecía y la necesitaba, pero tampoco la buscaba»
AUTOSUFICIENTE
«No he vivido del todo de la pintura porque había otros elementos. Mi marido me mantuvo, pero yo no he tenido que mantener a nadie, salvo a mi gata»
– Echando la vista atrás, ¿su carrera se ha desarrollado tal y como la imaginó cuando empezaba?
– Yo no pensaba en hacer una carrera porque eso no tiene mucha belleza, es más bien ambición y eso no me parece elegante. Si lo hubiese hecho, no me hubiese resultado difícil moverme por unos ambientes superiores, más importantes e internacionales. Hablo francés e inglés desde pequeña, así que me hubiera podido relacionar con cualquiera, pero no tenía interés en ser internacional, ni nada de eso. Estoy contenta en ser como soy y si alguien me conoce, que me conozca y si no, qué le vamos a hacer porque yo ya he hecho mi carrera y mi obra. He vivido de ella y de eso se trataba… Bueno, he vivido de mi obra en temporadas, claro.
– Pero, ¿se siente reconocida en el ámbito artístico? Ha sido un poco ‘guadianesca’ en cuanto a que aparecía y desaparecía…
– Sí. Ahora que me ha salido esta exposición, estoy encantada porque es muy completa y muy bonita. No me habían hecho una exposición así en la vida y creo que la merecía y la necesitaba, pero tampoco la buscaba. No es verdad que trabajemos para los demás, lo hacemos para nosotros mismos. Ahora, si alguien la ve, yo estoy encantada y si la aprecia, mejor todavía, pero tampoco voy a decir que he intentado hacer una carrera. No sé si la he hecho. Parece que te pusieras en un punto de salida para salir corriendo y no. Tú vas haciendo lo que te parece y eso luego tiene resultados o no. Lo importante es que puedas vivir de ello y no tengas que recurrir a otras actividades para comer. Eso a mí no me ha pasado, así que he podido pintar lo que me daba la gana.
– Más allá de sus etapas realistas, abstractas… ¿cree que hay un hilo conductor que atraviese toda su obra?
– Pues sí. Cuando tenía treinta años o así, todo mi entorno artístico eran pintores abstractos. Yo no podía vivir más que con la representación, no podía vivir sin la realidad, sin pintar lo que veía. Intenté ser una pintora abstracta y no me funcionaba. ¡Pues qué más me da! He hecho lo que me ha dado la gana y por fortuna, no he vivido del todo de la pintura porque había otros elementos que me ayudaban. Mi marido me mantuvo, pero yo no he tenido que mantener a nadie, salvo a mi gata.
– Parece que la pintura ha sobrevivido para convivir con otras prácticas artísticas, como el vídeo, las instalaciones o las performances.
– Quizás sí. Yo no he hecho nada de eso. La pintura estará siempre. La performance es una actividad de actor, que me parece estupendo. Que el artista se exhiba a sí mismo o que exhiba lo que pinta no es tan distinto. Lo que pasa es que en una de ellas te ven en plena actividad y la otra, ven el resultado. Son pequeños matices que se han utilizado para estimular a unos o a otros. Algunos periodistas consideraban que había que desarrollar esas prácticas, pero no tiene importancia.