Leo Messi volvió a abrir una ventana a su mundo más íntimo en una entrevista cercana y distendida concedida a Luzu TV. Lejos del brillo de los estadios y de los récords que lo consagraron como uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos, el rosarino se permitió hablar desde un lugar mucho más humano y cotidiano. Con 48 títulos colectivos y ocho Balones de Oro que respaldan una carrera inigualable, Messi ya no necesita demostrar nada dentro del campo, pero sigue sorprendiendo cuando decide contar quién es fuera de él.
A lo largo de la charla, el capitán argentino dejó de lado el personaje público para mostrar su faceta más personal. Habló de su día a día, de aquellas pequeñas cosas que le molestan, de cómo vive la rutina familiar y de los desafíos que encara lejos del fútbol profesional. También se refirió a proyectos que lo entusiasman, como la Messi Cup, y compartió anécdotas con celebridades, construyendo un relato sincero que permite conocer cómo es su personalidad.
Reservado, pero romántico y detallista
La verdad es que no todos expresan el amor de la misma manera. Hay quienes no se consideran románticos en el sentido clásico, pero encuentran en los detalles una forma sincera de demostrar lo que sienten. Un gesto pequeño, un regalito pensado, puede decir mucho más que grandes declaraciones. Para Messi, demostrar cariño pasa más por las acciones que por las palabras. Aunque le cueste expresarse emocionalmente, su prioridad es clara: que las personas que quiere estén bien. Esa preocupación constante por el otro es, en sí misma, una forma profunda de amor. «Soy de guardarme las cosas, de comerme los problemas yo solo», dice Leo a Luzu TV.
Con Antonela esa dinámica se fue marcando con el tiempo. Él siempre buscó sorprenderla con algún detalle, pero no siempre supo mostrar cuánto le gustaban los gestos que recibía. Esa dificultad para exteriorizar emociones terminó haciendo que ella dejara de regalarle cosas, interpretando su silencio como falta de interés.
«La verdad que soy poco romántico, pero soy muy detallista. Siempre le dejo algo a Anto, un regalito. Me cuesta expresarlo, pero por las personas que quiero de verdad, me gusta más que estén siempre bien. Anto me dejó de regalar cosas porque no mostraba que me gustaban. Me gusta hacer feliz a la gente que quiero», dice Messi con una sonrisa.
La soledad, en ese sentido, no le resulta incómoda al argentino. Al contrario, le gusta mucho estar solo y disfruta de esos momentos de calma. En el silencio encuentra un espacio para ordenar pensamientos y recuperar energía. «Me gusta mucho estar solo, disfruto del estar solo”, confiesa, reconociendo que el ruido constante de la casa, con sus tres hijos corriendo de un lado a otro, a veces le termina saturando.
Esa necesidad de tranquilidad contrasta con la vida cotidiana de una de las personas más influyentes del mundo. El ruido constante puede volverse abrumador, pero Messi es un ‘tipo’ familiar y tranquilo.