José Pablo López dispara con pólvora del rey. O mejor dicho, de los súbditos de Felipe VI que pagan impuestos. Por mucho que presuma de haber rebajado el descomunal coste que RTVE supone para el contribuyente, dispone de un presupuesto tan fabuloso como para hacerse con los derechos de la Copa del Rey de fútbol (desde esa teocracia llamada Arabia Saudí), el Mundial de Trump y para llenar el prime time de famosos, más o menos frikis, con grandes cachés.

No sabemos si José Pablo López está obsesionado con Belén Esteban (ya tuvo una memorable bronca con su antigua presidenta para ficharla) pero sí parece que lo está con alcanzar el liderazgo de audiencia al precio que sea, aunque no vaya por el camino del servicio público. Al presidente de RTVE parece darle igual gastar dinero público en famoseo. Ha comprendido que el corazón tal y como entendían en programas como La familia de la tele está acabado. Pero ha mudado los rostros de aquellos espacios al prime time y les ha puesto a cocinar, a hacer bollos, a recorrer aventuras por el mundo o a decorar, o bailar.

Lo malo es que Belén Esteban o Mar Flores tienen por costumbre cobrar por hacer de guiñoles y entretener a la audiencia. Solo que el dinero que reciben en TVE (aunque sea a través de productoras) al final viene del contribuyente. José Pablo López, con sus matices, gestiona la parrilla de La 1 como si fuera un canal privado. Pero sin dar cuenta a un consejo de administración. Ha demostrado que es eficaz en su trabajo. Quizás, en el futuro, algún conglomerado necesitado de éxitos lo fiche para llevar a cabo una catarsis. El problema es que para ver a Rociito en un reality o a Belén Esteban o a Isa Pantoja diciendo banalidades no necesitamos un canal público. Esos están ya en Antena 3, Telecinco y otros canales.

TVE pone sobre la mesa, con coste para todos, ofertas que pueden darnos televisiones privadas sin coste para el contribuyente. A José Pablo López no le parece mal pagar a Carlota Corredera como catedrática de todología de sus tertulias (da igual de lo que opine), o a concursantes como Belén Esteban, la hija de Isabel Pantoja o a Mar Flores y su primogénito estafador, convertido en estrella rosa tras emparejarse con Alejandra Rubio y convertirse en padre del nieto de Terelu Campos. Puro servicio público.

El presidente de RTVE mantiene este zoo y, como aliados, a los productores del antiguo Sálvame, a pesar de haber sido condenados a dos años de cárcel e inhabilitación profesional por haber difundido datos íntimos de Rocío Flores (hija de Rocío Carrasco y Antonio David Flores) cuando era menor de edad. Adrián Madrid y Óscar Cornejo recurrieron la sentencia de la Audiencia Provincial y RTVE asume, de momento, el perjuicio reputacional que suponen, a cambio de sostener Malas lenguas, de Jesús Cintora, y Directo al grano, de Marta Flich, ambos con buenas audiencias.

José Pablo López encargó un informe jurídico para decidir qué hacía tras la sonora condena de dos años de cárcel e inhabilitación contra los productores de ‘Malas lenguas’ y ‘Directo al grano’

Encargó un dictamen jurídico interno pero de momento no se ha hecho público. TVE se juega además su crecimiento con la renovación —no confirmada, pero probable— de Broncano, el fútbol y varios talent shows repletos de famosos. La corporación apuesta por la Copa del Rey (no hay boicot a las teocracias del Golfo Pérsico) y, además, en verano tendrá como gran baza la retransmisión del Mundial de Fútbol de 2026.

En su pugna por arrebatar el liderazgo a Antena 3, la Corporación pública no ha escatimado en gastos —al fin y al cabo, es dinero público— y entre los estrenos inmediatos de la cadena figura la serie española Barrio Esperanza, una comedia protagonizada por Mariona Terés y ambientada en una escuela pública, con el sistema educativo y la reinserción social como temas de fondo.

José Pablo López, a quien podemos atribuir un rosario de éxitos y un crecimiento de audiencia notable, presume de haber contenido el descomunal coste que RTVE supone para el contribuyente, pero la realidad es que maneja un presupuesto lo suficientemente holgado como para hacerse con los derechos de la Copa del Rey de fútbol —con partidos disputados en Arabia Saudí—, asegurar retransmisiones de grandes eventos deportivos como el Mundial de Trump (compartido) y, al mismo tiempo, llenar el prime time de celebridades con cachés elevados. RTVE cuesta alrededor de cien millones de euros al mes.

La obsesión del presidente de la corporación es clara: alcanzar el liderazgo de audiencia a cualquier precio. Y ese precio, según critican sus detractores, pasa por destinar dinero público a fichar a rostros habituales de la prensa del corazón u ofrecer productos que ya dan las privadas: como Belén Esteban, Isa Pantoja o Mar Flores, esta última acompañada de su hijo, convertido en personaje recurrente del universo mediático tras su relación con Alejandra Rubio y su paternidad, que lo vincula directamente con la familia Campos.

RTVE asume el desgaste reputacional de mantener (mientras la sentencia no sea firme) como productores a dos profesionales condenados a dos años de cárcel e inhabilitación por violentar la intimidad de una menor

En esta estrategia, López mantiene como socios a los productores del extinto Sálvame, pese a la citada condena a dos años de cárcel e inhabilitación profesional que recibieron por difundir datos íntimos de Rocío Flores —hija de Rocío Carrasco y Antonio David Flores— cuando aún era menor de edad. Adrián Madrid y Óscar Cornejo recurrieron la sentencia, y RTVE asume, al menos por ahora, el desgaste reputacional que ello implica a cambio de conservar en parrilla espacios como Malas lenguas, presentado por Jesús Cintora, y Directo al grano, con Marta Flich, ambos respaldados por resultados de audiencia sólidos.

La apuesta de la televisión pública no se limita al entretenimiento del corazón. TVE se juega buena parte de su crecimiento futuro con la renovación —todavía no confirmada, aunque ampliamente asumida— de David Broncano, la continuidad del fútbol y una batería de talent shows protagonizados por famosos. La Corporación ha decidido invertir sin complejos en la Copa del Rey, sin cuestionar la celebración de partidos en las teocracias del Golfo Pérsico, y suma a su hoja de ruta la retransmisión del Mundial de Fútbol de 2026, que será una de sus grandes bazas estivales.

En la pugna por arrebatar el liderazgo a Antena 3, RTVE no ha escatimado en gastos —al fin y al cabo, se trata de dinero público— y ya prepara nuevos estrenos de ficción. Entre ellos destaca Barrio Esperanza, una serie española protagonizada por Mariona Terés y ambientada en una escuela pública, que aborda como telón de fondo el sistema educativo y la reinserción social. Una propuesta que contrasta, por temática y tono, con el despliegue de celebridades y grandes eventos que hoy concentran buena parte del presupuesto y de la estrategia de La 1.

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