El Museo de Nankín, fundado en 1933, con una colección formada por más de 400.000 piezas y considerado uno de los más importantes de la República Popular China, se está viendo sacudido por un monumental escándalo. La sospecha es que el exdirector del museo de Nankín podría haberse dedicado durante años a expoliar algunos de los tesoros nacionales que se custodian en ese centro para venderlos a escondidas y embolsarse el dinero.

Las alarmas se desataron cuando hace solo unos meses se anunció la venta al mejor postor en subasta de una valiosa pintura en rollo titulada Primavera en Jiangnan, obra del maestro Qiu Ying, uno de los cuatro artistas emblemáticos de la dinastía Ming (1368-1644). La pintura formaba parte de los fondos del museo de Nankín desde 1959, cuando los herederos del acaudalado coleccionista Pang Laichen decidieron donarla a esa institución junto con otros 136 tesoros. Sin embargo, en mayo pasado, esa obra del maestro Qiu Ying acabó en el catálogo de una casa de subastas de Pekín, con un precio de salida de 88 millones de yuanes (unos 10,7 millones de euros). El vendedor se supone que era un empresario anónimo.

La ​​familia de Pang Laichen puso el grito en el cielo, y las autoridades responsables de la protección del patrimonio cultural chino comenzaron a hacerse preguntas. La subasta de la pintura fue bloqueada, pero Pang Shuling, bisnieta del coleccionista, quiso saber de primera mano qué había ocurrido por las otras 136 obras de arte donadas por la familia al museo de Nankín. Así que el pasado 28 de junio se presentó en el Museo de Nankín para verificar personalmente el estado de esas 137 piezas. Una inspección autorizada por un tribunal reveló que cinco de las obras donadas habían desaparecido, incluida Primavera en Jiangnan.

Pang Shuling denunció entonces al museo, que se defendió asegurando que Primavera en Jiangnan, así como otras cuatro obras donadas por la familia Pang, habían sido retiradas hacía tiempo de la colección tras sentenciar un equipo de expertos que eran falsas. Tras ese dictamen, el museo habría optado por deshacerse de algunas de esas obras. Hay de hecho un documento de «autorización de salida» de Primavera en Jiangnan firmado en mayo de 1995 por Xu Huping, entonces subdirector de la institución, así como una factura fechada en abril de 2001 que indica que un misterioso «cliente» anónimo compró esa pintura por tan solo 6.800 yuanes (poco más de 800 euros).

Fachada del museo de Nankín. (Wikipedia)

Pero si ya era todo bastante sospechoso, la situación estalló el pasado 21 de diciembre cuando Guo Lidian, un empleado jubilado del departamento de colecciones del museo de Nankín acusó a Xu Huping -quien desde febrero de 2001 hasta diciembre de 2005 fue director del centro- de haber convencido a expertos para que certificaran algunas obras como «falsificaciones» y así poder venderlas a bajo precio. Con el añadido de que la mayoría de esas obras habríuan acabado en manos de una casa de subastas propiedad del hijo de Xu Huping.

«Una estafa hace que, en comparación, los ladrones del Louvre parezcan estúpidos», según ha sentenciado el South China Morning Post.

Pero según Guo Lidian, el expolio del museo de Nankín va mucho más allá. Según este empleado ya retirado, durante la etapa de Xu Huping como director se rompieron sin autorización los precintos de algunas de las cajas que custodiaban valiosos objetos imperiales trasladados desde Pekín a Nankín durante la década de 1930, para protegerlos durante la guerra que el país libraba contra Japón. Algunos de esos tesoros, según denuncia Guo Lidian, habrían acabado en la casa de subastas vinculada al hijo del director o en manos de marchantes extranjeros.

El paradero actual de Primavera en Jiangnan sigue siendo un misterio, mientras la polémica no deja de crecer. El departamento de Cultura y Turismo del gobierno provincial de Jiangsu ya ha anunciado la creación de una comisión de investigación para tratar de esclarecer lo ocurrido.

El Museo de Nankín, fundado en 1933, con una colección formada por más de 400.000 piezas y considerado uno de los más importantes de la República Popular China, se está viendo sacudido por un monumental escándalo. La sospecha es que el exdirector del museo de Nankín podría haberse dedicado durante años a expoliar algunos de los tesoros nacionales que se custodian en ese centro para venderlos a escondidas y embolsarse el dinero.