El arranque de año ya ha dejado una de las imágenes más impactantes que se recuerdan en el tenis. Sucedió durante el W35 Nairobi, en la modalidad femenina y las protagonistas fueron las tenistas Hajar Abdelkader y Lorena Schaedel. Lo que en un inició podía parecer un partido normal, se convirtió en un bochornoso espectáculo.
No es ningún secreto que en algunos ITF el sistema de invitaciones ‘wild car está menos controlado y hay más libertad que en los torneos ATP, y, de esta manera, se suele abrir la puerta a decisiones cuestionables. Sin embargo, rara vez se alcanza un nivel tan preocupante como el que ha supuesto la presencia de Hajar Abdelkader en el cuadro.
La tenista egipcia protagonizó una actuación difícil de describir que provocó la vergüenza ajena de los espectadores. Su aportación al marcador se limitó prácticamente a tres puntos y realizó un total de 20 dobles faltas, algo común en aquel que nunca ha cogido una raqueta de tenis en toda su vida.
Más allá de lo puramente técnico en los golpes, en algunas imágenes del encuentro también se pudo ver como tenía problemas con las normas de este deporte: no parecía tener claros ni los conceptos más básicos del juego, hasta el punto de dudar sobre qué lado de la pista debía ocupar para sacar y restar.
Las imágenes del partido resultan tan insólitas como incómodas de ver. Movimientos descoordinados, gestos de absoluta confusión y una ejecución técnica propia de alguien que se enfrenta por primera vez a una pista de tenis, no de una jugadora inscrita en un torneo profesional. Todo ello deja en evidencia una invitación difícilmente justificable y plantea preguntas incómodas sobre los criterios que se están aplicando.
El torneo, por el momento, no ha dado ningún tipo de explicaciones sobre lo sucedido y tampoco la tenista egipcia Hajar Abdelkader ha roto su silencio.