Los que hayan tenido un 2025 “movidito” van a agradecer este artículo porque el Feng Shui no es solo decoración, es también transformación. Esta filosofía ancestral china, que une astrología y metafísica, de la que ya se servían los emperadores hace 3.500 años, y que ha inspirado a grandes de la talla de Norman Foster, defiende que todos contamos con tres suertes: la del cielo, determinada por nuestra fecha de nacimiento; la del hombre, fruto de nuestro propio esfuerzo; y la de la tierra, ligada a nuestro entorno y que viene a confirmarnos algo que ya intuíamos: “Lo que nos rodea, nos afecta”.
Más allá de haber nacido o no con estrella, “todos tenemos un 33% de margen para mejorar nuestro bienestar a través del espacio”, explica la interiorista Alejandra Balbás, especialista en Feng Shui y neuroarquitectura y autora del libro 8 Pasos para ArmonizArte. Estamos ya en el Periodo 9 (2024-2044), asociado al elemento fuego y una época de cambio y expansión: “Es velocidad, es impulso, es: ‘o te subes a la ola y la surfeas, o te arrasa”.

Entre arte contemporáneo, clásicos del diseño e historia; así vive el arquitecto Luca Bombassei en su nuevo hogar veneciano: “Colecciono arte porque es mi referencia de belleza”.
© Simon Watson
Carmen Berlanga es arquitecta, interiorista, consultora y fundadora de la solicitada Escuela Proyecta Feng Shui. Confirma el contexto-marco que aporta Balbás y afina el tiro para 2026, que llega con buena energía: “El período es convulso, pero cada año tiene sus propias particularidades. El 2025 ha sido un año de transformación, tiene una energía central 2 de tierra negativa, y este nuevo año viene con una energía más positiva y fluida, regido por la estrella central 1”.“Que ya toca”, celebra y aclara: “Estos estudios son cíclicos y los años que han tenido esta característica siempre han sido prósperos”.
Negro sobre blanco y si tiramos de metáfora: En 2024 abrimos la puerta a la reforma; en 2025 nos lanzamos a tirar muros, nos cubrimos de polvo, no siempre lo vimos del todo claro; pero en 2026, y especialmente si hemos asegurado bien las vigas frente a posibles sacudidas, disfrutaremos de las posibilidades de un hogar que renace y se atreve a ser él mismo.
1. El ‘por si acaso’ proyecta escasez
Precisamente por ello, la tradicional limpieza de enero que tanta satisfacción nos genera a muchos será imprescindible. “Estamos ya en velocidad de exceso, todo lo que te pesa te sobra”, introduce Alejandra, que nos anima a “preocuparnos por el vacío: ordenar, revisar estancia por estancia y vaciar cajones”.