Mathieu van der Poel ha cerrado la parte más intensa de su temporada de ciclocross con un balance inmejorable. El corredor del Alpecin-Deceuninck ha ganado todas las carreras en las que ha tomado la salida este invierno -nueve de nueve- y, tras su victoria en la Copa del Mundo de Zonhoven, se desplazará ahora a España para preparar sus próximos grandes objetivos: el Campeonato del Mundo de ciclocross de Hulst, el 1 de febrero, y las Clásicas de primavera en carretera.
El neerlandés regresó a la competición el pasado 14 de diciembre en Namur y, desde entonces, dominó con autoridad el exigente calendario navideño, reafirmándose como el gran favorito al título mundial. En Hulst podría hacer historia al convertirse en el ciclista con más campeonatos del mundo élite de ciclocross, superando el récord de siete que comparte actualmente con Erik De Vlaeminck.
Antes de esa cita, Van der Poel no volverá previsiblemente a competir hasta la prueba de la Copa del Mundo de Maasmechelen, el 24 de enero, aunque no se descarta que también participe en la ronda de Benidorm una semana antes como parte de su aproximación final al Mundial.
“Estoy contento de poder alejarme un poco del ajetreo de las carreras y volver al sol”, explicó Van der Poel tras la prueba de Zonhoven. “Después de un periodo tan cargado de ciclocross necesitas esas horas extra. El Mundial de Hulst sigue siendo un gran objetivo y voy a trabajar específicamente para llegar en la mejor forma posible”.
Durante su estancia en España combinará sesiones de intensidad con trabajo de fondo, pensando ya en la primavera. El propio corredor reconoció que su nivel aún puede mejorar: “He pasado bien el periodo navideño, pero todavía no estoy en mi mejor momento. A estas alturas el año pasado me sentía algo mejor, aunque no puedo quejarme”.
La prevención de lesiones es otro de los aspectos que marcarán su preparación, especialmente tras la fractura de tobillo sufrida recientemente por Wout van Aert, su gran rival, que le obligó a poner fin a su temporada de ciclocross. Van der Poel mostró su solidaridad y recordó su propia experiencia del año pasado, cuando una costilla rota alteró su planificación.
Con el arcoíris del ciclocross como objetivo inmediato, Van der Poel ya mira también a la carretera, donde intentará defender sus títulos en Milán-San Remo y París-Roubaix y recuperar el Tour de Flandes, en una primavera que volverá a concentrar algunos de los grandes duelos del calendario internacional.