Llegó el día. Este miércoles 7 de enero, tras el cruce de acusaciones en las últimas semanas después de que Giorgina Uzcategui presentase una denuncia contra Ilia Topuria por presunto maltrato -una acusación infundada al negarse a las altas pretensiones económicas de la influencer tras su separación, según sostiene el boxeador-, la expareja se ha visto las caras en los juzgados de Móstoles.
A pesar de que en un primer momento se dijo que el hispano-georgiano estaba citado a declarar tras la denuncia por violencia de género de su exnovia, él mismo aclaró a través de sus redes sociales que su comparecencia en los tribunales se debía a un procedimiento familiar y administrativo relacionado con un viaje al extranjero de la hija de año y medio que tienen en común, Giorgina, ya que la venezolana necesita el permiso de su padre para poder llevarse a la niña a Estados Unidos como pretende.
Y este miércoles se ha producido el reencuentro de Topuria y su expareja en los tribunales por esta razón y en un clima de tensión evidente después de que el luchador haya denunciado que lleva más de cuatro meses sin poder ver a su pequeña a pesar de que lo ha intentado en varias ocasiones.
En primer lugar ha sido la influencer la que ha llegado a los juzgados. Rodeada de fuertes medidas de seguridad y de una gran expectación mediática, Uzcategui ha accedido a la sede judicial de Móstoles con un total look blanco impoluto, muy seria y sin hacer declaraciones a la prensa.
Minutos después ha sido Ilia el que ha hecho su aparición y, lejos de mostrarse nervioso, ha dejado claro que «estoy muy tranquilo, no estoy nada agobiado». «Voy a volver a ver a mi niña muy pronto, entonces no estoy nada agobiado. Estoy muy tranquilo así que, por favor, si me dejáis paso» ha expresado con una sonrisa, confesando que en estos momentos «mi prioridad es mi hija. Mis hijos, mi familia».
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