¿Cómo sería en 2025 la batalla entre dos divos de la ópera como Amadeus Mozart y Antonio Salieri? “Definitivamente sucedería en TikTok, subirían el beef a las redes”, responde Will Sharp. “Sería como una batalla de rap y nadie tendría que morir”, añade Paul Bettany. Ambos interpretan a la última reencarnación del genio austríaco y su supuesto enemigo acérrimo en la nueva miniserie Amadeus, ya disponible en SkyShowtime. 

La historia no se sitúa en la actualidad, pero tampoco es del todo fiel a la Viena del siglo XVIII: como todo genio que se precie, navega entre distintos tiempos y polemiza en todos ellos. Al igual que la icónica cinta de 1984, la serie también adapta el libreto teatral de Peter Schaffer y promete rebasar aún más límites que la película de Milos Forman. Amadeus llega para demostrar que el virtuoso de Salzburgo aún puede escandalizar a nuevas generaciones.

Desde el anuncio de la serie, las redes estallaron por la elección de Sharpe, actor británico de madre japonesa, para interpretar a Mozart. “Amadeus en sí ya es una ficción, pero la verdad es que no sabía nada. Cuando me avisaron de la polémica dije: ‘Ah, pues vale”, zanja sin más vueltas Sharpe. “Además, es muy revelador que nadie esté hablando de por qué yo no parezco especialmente mediterráneo”, matiza entre risas Bettany, que interpreta al italiano Salieri. 

‘Amadeus’: sexo, rivalidad y música 

La serie es igual de juguetona que sus actores: algo así como si se juntaran los tonos pastel de Los Bridgerton con la irreverencia de La favorita y después se emborrachasen y acabasen en la cama. Porque Amadeus no le tiene miedo al sexo ni a mostrar los demonios, propios y ajenos, que rodean al virtuosismo. “Con cinco horas podíamos entrar en la cotidianidad de sus vidas. A diferencia de la película o del teatro, el foco está más en Mozart y en la carga de ser un genio”, explica Bettany. 

Lo único que permanece intocable es, por tanto, la obra de Mozart. De hecho, a pesar del envidioso Salieri, la música y el proceso de composición se convierten en la gran protagonista. “Me acerqué a Mozart de manera muy instintiva: escuchando su música, la alegre y la oscura, para captar su esencia. Creo que ahora entiendo mucho mejor las óperas”, confiesa Sharpe. 

“Siempre sentí que no iban conmigo, hasta que me metí en cada historia. Más que historias que simplemente tienen música, son historias que se cuentan a través de la música”, añade. Y lo mismo se podría decir de Amadeus: una oda a la envidia artística que, con la misma música, lleva décadas adaptándose a todos los escenarios. De las tablas del teatro a los reels de TikTok.