Miércoles, 7 de enero 2026, 14:02
El cuerpo humano necesita vitaminas para funcionar correctamente, pues entre sus funciones se encuentran la de transformar los nutrientes que se ingieren en energía y facilitar la regeneración celular. Por eso, un nivel bajo de vitaminas puede ocasionar, entre otras cosas, cansancio, caída de pelo o sequedad en la piel.
Para mantenerse sano es esencial tener una dieta variadaaunque también se puede recurrir al consumo de suplementos vitamínicos en caso de que sea necesario. Los expertos de noVadiet explican cuáles son las vitaminas más importantes y como se pueden obtener.
Primero, explican, hay que tener en cuenta que hay dos grandes tipos de vitaminas, las liposolubles y las hidrosoluble, ambas se disuelven de manera distinta.
Las liposolubles, A, D, E y K, se disuelven en grasa y se guardan tanto en los tejidos como en el hígado. El consumo de estas vitaminas no debe ser constante, ya que el cuerpo puede recurrir a ellas al almacenarlas, y un exceso de las mismas puede ser tóxico.
Vitamina A
La vitamina A interviene en la función celular, la visión, la salud de la piel y las mucosas, y juega un papel fundamental en el buen funcionamiento del sistema inmunitario, ayudando al cuerpo a combatir infecciones. Se obtiene de alimentos de origen animal como la mantequilla, el queso, la yema de huevo, aunque tambien en frutas y verduras de color intenso como la zanahoria, la calabaza, el melón o las espinacas.
Vitamina D
La vitamina D es única, ya que el cuerpo puede sintetizarla por sí mismo al exponerse a la luz solar. Desempeña un papel esencial en la absorción del calcio y el fósforo, por lo que es muy importante para la salud de los huesos y dientes.
Además, participa en la función muscular y la buena marcha del sistema inmunitario, y contribuye a tener un buen estado de ánimo. Un déficit mantenido puede provocar debilidad ósea, aumento del riesgo de fracturas, sensación de fatiga persistente o aumento del riesgo de infecciones.
Para poder obtenerla lo más aconsejable es exponerse al sol de manera moderada, entre unos 15 y 20 minutos diarios, aunque también se encuentra en el salmón, las sardinas, el atún o los lácteos fortificados.
Vitamina E
La vitamina E es uno de los antioxidantes más potentes del organismo. Protege las membranas celulares del daño oxidativo, contribuye a mantener la piel elástica y saludable, y refuerza la respuesta inmunitaria. Además, su función va más allá de la estética, ya que también protege al sistema cardiovascular y a los tejidos frente al desgaste natural del paso del tiempo. Se encuentra principalmente en los aceites de oliva o girasol, en los frutos secos, las semillas o los aguacates.
Vitamina K
La vitamina K permite una coagulación normal de la sangre y participa en el metabolismo del calcio. Además, contribuye a la salud ósea al favorecer la fijación del calcio en el esqueleto. Se puede encontrar esta vitamina en verduras de hoja verde, como acelgas, espinacas o brócoli, además de en aceites vegetales y algunos alimentos fermentados, como el queso.
Por otro lado las hidrosolubles, C y complejo B, se disuelven en agua, por lo que su absorción es más rápida pero también se elimina rápido, en la orina. Para evitar carencias es esencial mantener una ingesta regular de las mismas.
Vitamina C
Entre todas las vitaminas, la vitamina C juega un papel destacado por su acción protectora, ya que actúa como un potente antioxidante que combate los radicales libres, refuerza las defensas y participa en la formación del colágeno,además de ayudar a la mejor absorción del hierro.
Se encuentra principalmente en frutas como la naranja, limón, pomelo, kiwi, fresas, mango o papaya, aunque también está en otros alimentos como el pimiento rojo, el brócoli o el perejil.
Complejo B
Las vitaminas del complejo B son un conjunto de micronutrientes interdependientes que intervienen en múltiples procesos metabólicos. Su función es facilitar la transformación de los alimentos en energía, mantener el equilibrio del sistema nervioso y favorecer la regeneración celular. Estas se encuentran en cereales integrales, legumbres, huevos, lácteos, carnes magras, pescados y verduras de hoja verde, principalmente. Las más importantes son las siguientes:
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B1: ayuda a metabolizar los carbohidratos y al funcionamiento neuromuscular
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B2: protege los tejidos y contribuye a la producción de energía
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B3: favorece la circulación y la salud de la piel
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B6: interviene en la síntesis de neurotransmisores, por lo que influye en el estado de ánimo
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B9: esencial en el embarazo para prevenir malformaciones en el feto
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B12: necesaria para la formación de glóbulos rojos, la síntesis del ADN y el correcto funcionamiento del sistema nervioso
Sin la B12, el cuerpo no puede producir energía de forma eficiente, ni mantener la actividad celular de una forma adecuada. La deficiencia de esta puede provocar anemia, debilidad, hormigueo en las extremidades, pérdida de memoria o dificultad para concentrarse. Se encuentra solo en alimentos de origen animal, como la carne, pescado, marisco, huevos y lácteos.
Hay que recordar que aunque son imprescindibles, su consumo en exceso puede ser dañino por lo que hay que evitar desequilibrios en su ingesta.
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