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En los bosques tropicales de Malasia, la biodiversidad sigue siendo uno de sus mayores tesoros. Este país del Sudeste Asiático alberga ecosistemas únicos: selvas húmedas, ríos que recorren el territorio y un clima ecuatorial que favorece la presencia de miles de especies. Sin embargo, no todo se reduce a lo más visible, como los orangutanes o las orquídeas.

A veces, los hallazgos más extraordinarios se ocultan bajo la hojarasca, valiéndoles nombres tan poéticos como sugerentes: las “linternas de hadas”. En un tranquilo rincón de Taman Eko Rimba Sungai Chongkak, cerca de Kuala Lumpur, investigadores han descrito una especie hasta ahora desconocida para la ciencia: Thismia selangorensis. —una planta diminuta, de apenas 10 centímetros de altura, que parece salida de un cuento de fantasía—.

Su flor, de color durazno a rosado, se alza sobre un conjunto de raíces con forma de coral, y su estructura recuerda a un paraguas invertido coronado por tres apéndices delgados que, en palabras de botánicos, podrían estar implicados en la atracción de polinizadores o en funciones fisiológicas aún por comprender.

EclipseUna belleza frágil en un mundo vulnerable

Este no es un descubrimiento común. La planta pertenece al género Thismia, compuesto por especies que no se sustentan a través de la fotosíntesis como las plantas “convencionales”. En lugar de eso, no tienen clorofila y dependen por completo de un parásito subterráneo: los hongos que viven en el suelo. Mediante una relación parasitaria llamada micoheterotrofia, estas plantas extraen los nutrientes directamente de las hifas fúngicas con las que se asocian, robándolos del intercambio simbiótico entre estos hongos y otras plantas verdes cercanas.

Ophrys catalaunica

Lo que hace que T. selangorensis sea aún más fascinante es su extrema rareza. Tras su descubrimiento en noviembre de 2023 por la naturalista Gim Siew Tan, los científicos pudieron ubicar menos de 20 individuos en un área de apenas 4 km². Esa cifra, tan baja como inquietante, ha llevado a los investigadores a considerar provisionalmente a la especie como críticamente en peligro de extinción bajo los criterios de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).

Estas plantas emergen únicamente bajo condiciones muy específicas de humedad y sombra, típicas de suelos ricos en hojarasca y en bosques poco perturbados. Esta misma especialización —su dependencia de hongos específicos y de microhábitats intactos— las hace extremadamente vulnerables a cualquier alteración del terreno, desde el tránsito de visitantes en áreas de picnic hasta cambios en el curso del agua o la degradación del bosque.

 

Thismia selangorensis Gim Siew
¿Qué se puede hacer para salvarla?

La conservación de Thismia selangorensis —y de otras especies micro-endémicas como ella— exige una mezcla cuidadosa de ciencia, educación pública y manejo del terreno. Los investigadores subrayan la importancia de proteger el hábitat donde se la encontró, restringiendo el acceso de visitantes en las zonas más sensibles, y monitorear de cerca la población para detectar cambios en su número o en su distribución.

También hacen un llamado a aumentar la conciencia pública: muchos visitantes de parques y reservas no saben que bajo sus pies pueden estar pisando una especie que no existe en ningún otro lugar del planeta. En un mundo donde la biodiversidad se enfrenta a presiones crecientes, el hallazgo de T. selangorensis nos recuerda que incluso los rincones más simples de un bosque pueden albergar maravillas ocultas, y que proteger la vida más pequeña a veces es proteger la salud misma de nuestros ecosistemas globales.