Hablar de lujo en arquitectura suele llevarnos a pensar en materiales exclusivos, superficies infinitas o marcas reconocibles. Pero para Jaime Salvá el concepto va por otro camino. Su trabajo en Mallorca, estrechamente ligado al clima mediterráneo y a la vida cotidiana real de los usuarios, le ha llevado a una conclusión clara: el lujo no es una imagen, es una consecuencia. No se compra, se diseña. Y empieza mucho antes de pensar en el mármol, el mobiliario o las lámparas.

Por eso, Jaime Salvá propone volver a lo esencial: a la arquitectura que funciona, que evita fricciones y que convierte cada día en una experiencia mejor.

Qué es el lujo en arquitectura, según Jaime Salvá Retrato Jaime Salvá

Foto: Jaime Salvá

Bioconstrucción con paja

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Para el arquitecto, la base es clara: “El lujo no empieza en los materiales ni en las marcas. Empieza en que el proyecto esté bien resuelto”. Esto implica trabajar primero con lo que realmente condiciona la vida interior: clima, orientación, ventilación cruzada, vistas bien enmarcadas y confort térmico y acústico. Todo ello, dice, debe resolverse antes de elegir un solo acabado. Y, si la arquitectura falla en esa capa inicial, no hay diseño que lo maquille porque, como comenta, “sin buena arquitectura, no hay lujo”.

Después llega la armonía, ese equilibrio que se percibe al entrar en un espacio donde todo encaja. “Muchas veces no se sabe explicar el motivo, pero se aprecia al instante”, afirma. La clave no es el coste, sino que la planta, las secciones, la luz natural y los materiales dialoguen sin competir.

Azure Jaime Salvá Ricard López 1

Foto: Ricard López

Otro punto crucial son las proporciones. Jaime Salvá rechaza la pregunta habitual de “¿es grande o pequeño?” porque la comodidad no depende de los metros, sino de cómo se relacionan ancho, largo y altura. Un espacio proporcionado, aunque sea compacto, resulta intuitivo y amable.

Además, el lujo también se expresa en el confort perceptible: privacidad bien resuelta, luz natural a la hora adecuada, aire que fluye sin ruido y una acústica que permite hablar en voz baja. Y en decisiones muy concretas que afectan al día a día: pavimentos exteriores que no resbalan, pasamanos que no queman al sol, recorridos claros,almacenaje suficiente y puertas que no golpean.

Pequeños aciertos que evitan fricciones y elevan la calidad de vida Son Llaneres Jaime Salvá Mauricio Fuertes 9

Foto: Mauricio Fuertes Arquitectura: Jaime Salvá

Para Jaime Salvá, lo que diferencia una buena casa de una vivienda excepcional es la suma de detalles que el usuario percibe sin pensar en ellos. El primer pilar son los materiales adecuados: no los más caros, sino los que responden al clima, envejecen bien y requieren poco mantenimiento. “A veces, invertir un 1% del presupuesto en el punto de contacto correcto mejora el 100% de la experiencia”.

El proyecto debe contar una historia: la del lugar y la del cliente. De ese análisis salen decisiones aparentemente pequeñas pero decisivas: orientar un hueco para evitar miradas cruzadas, diseñar un porche que capture la brisa o dar protagonismo a una escalera que organice la vida de la casa.

Casa con piscina Jaime Salvá

Foto: Mauricio Fuertes

También valora las decisiones que resuelven: subir unos centímetros la cota de estar para eliminar una vista indeseada, integrar un banco de obra en la entrada para descalzarse cómodamente o alinear un nicho de ducha con la luz de la mañana. Y, cómo no, están las experiencias: una ducha exterior protegida, un mirador para el atardecer o un porche utilizable casi todo el año. No dependen del presupuesto, sino de la correcta lectura del clima.

Finalmente, defiende la multisensorialidad con medida: materiales agradables al tacto, reverberación controlada, iluminación artificial clara y fácil de usar, olor a piedra mojada en un patio después de la lluvia. En definitiva, lujo entendido como bienestar.

10 gestos discretos que elevan el confort jaime salva villa evoque mallorca 5

Foto: Foto: Tomeu Canyellas Arquitectura: Jaime Salvá  Interiorismo: Marga Coma

David González y Alberto Torres, socios fundadores del grupo Portobello Street

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  1. Girar un hueco 10–15° para evitar vistas cruzadas.
  2. Doble filtro en fachadas expuestas: vidrio + celosía o lama.
  3. Puertas macizas y juntas selladas en dormitorios.
  4. Desolidarizar instalaciones y alejar cuartos técnicos de zonas de descanso.
  5. Textiles y librerías como absorción acústica natural.
  6. Mallorquinas o lamas regulables para controlar luz y privacidad.
  7. Ventilación nocturna combinada con masa térmica.
  8. Escenas de luz sencillas: día, tarde, noche y recibir.
  9. Pantallas vegetales como filtro visual y acústico.
  10. Pavimentos exteriores antideslizantes y pasamanos que no acumulen calor.

Así pues, para Jaime Salvá el lujo no se enseña: se habita y se percibe en esas decisiones que nadie nota a primera vista pero que lo cambian todo.