Una casa verde en Ávila pensada para veranos en familia y con la sostenibilidad como bandera
En un pinar de la localidad de Navas del Marqués, en Ávila, existe una atalaya de finales del siglo XIX atribuida históricamente a Gustave Eiffel (1832-1923) que hoy funciona como un romántico mirador a la Sierra de Gredos. Es la única edificación de esta época que queda en pie del complejo de lago, botánico, teatro, fuentes y chalé que levantó la Duquesa de Medinaceli hace más de 100 años en este paraje. Es un lugar privilegiado, frondoso, rico en vegetación y fauna, que guarda un vínculo especial con los vecinos y que hoy acoge Camp Alliances, una construcción contemporánea de los arquitectos Ignacio G. Galán y Ozaeta-Fidalgo (el estudio fundado por Álvaro M. Fidalgo y Arantza Ozaeta) que presume de ser respetuosa con este bosque resinero que tanto enamoró a la aristócrata.

Bienvenidos a Camp Alliances, una joya contemporánea de la arquitectura sostenible diseñada por Ignacio G. Galán y Ozaeta-Fidalgo.© Miguel de Guzmán, imagen subliminal
Arquitectura sostenible e ingeniosa
En un claro de la arboleda, los dueños quisieron levantar esta casa para pasar tiempo en familia y seguir alimentando sus recuerdos infantiles entre ranas, paseos y arroyos. Los arquitectos recibieron el encargo de crear una vivienda lo más sostenible posible y poco invasiva con el ecosistema. La casa es un volumen compacto, no solo para reducir las transferencias de calor en los fríos inviernos y los calurosos veranos del clima local, sino también para atenuar el impacto del edificio en la continuidad de la masa arbórea. “Minimizamos el contacto con la superficie para evitar que la construcción afectara a las corrientes subterráneas de agua, pues eso termina influyendo también en la vegetación de alrededor”, nos explican los arquitectos.

La terraza curva tiene un suelo de bambú y una cubierta de hormigón con encofrado de tablilla. Está elevada para mirar frontalmente al pinar, y permiteque entre luz a la vivienda a través de los patios interiores, donde también se ha incorporado vegetación.
© Miguel de GuzmánLa riqueza del bosque
Los pilares dorados en forma de uve, que generan menos huella en el terreno, son otra de las soluciones de esta casa verde que está, además, elevada para sentir de cerca la frondosidad del pinar desde cualquiera de las fachadas. Para que la inclusión fuera completa, Ignacio G. Galán y Ozaeta-Fidalgo trabajaron con el estudio madrileño Ambienta Paisajismo. Era necesario que la gran terraza curva con suelo de bambú funcionara como un amortiguador ambiental, así como un espacio de socialización con las formas de vida que rodean el edificio. “Teníamos que ligar la casa al ecosistema de alrededor, proteger no solo los pinos, también a las encinas y robles que hay en el terreno; queríamos que desde la terraza, en lugar de asomarse a la masa arbórea como pasa con la atalaya vecina de Eiffel, se lograra participar de la riqueza del bosque”, explican, añadiendo que “hay mucha conexión entre las decisiones arquitectónicas y el uso de la vegetación”.