Holger Rune no esquiva el espejo. A los 22 años, el danés ha decidido verbalizar las preguntas incómodas que acompañan a su carrera desde hace meses. En pleno proceso de recuperación tras la delicada intervención en el tendón de Aquiles sufrida después del torneo de Estocolmo, Rune se confesó en una entrevista con el diario MARCA.

«Cada vez que lo recuerdo me vienen escalofríos«, confesó al rememorar el momento exacto de la rotura. Aquel ‘pop’ en la pierna, la sensación de desconexión total entre el gemelo y el tendón, el miedo inmediato. «Pensé: esto no va bien«. Un instante que todavía duele, pero que también ha servido para frenar y mirar la carrera con otra perspectiva.

Arropado ahora por Marco Panichi, Rune sigue un plan de recuperación meticuloso. El objetivo no es volver rápido, sino volver bien. «No tengo dudas de que volveré más fuerte«, aseguró recientemente. La convicción sigue intacta, pero el discurso ha cambiado. Ya no habla solo de talento o ambición, sino de disciplina. Y ahí llega la comparación inevitable con los grandes referentes del circuito.

Los elogios a Djokovic, Nadal y Federer

«Djokovic, Nadal y Federer no dominaron por talento, sino por constancia«, explicó. Un mensaje que conecta directamente con su autocrítica más contundente: «Durante un tiempo estuve por delante de Alcaraz y Sinner, pero no fui constante y perdí ese ventaja«. No es una frase menor. Rune reconoce que el techo estaba ahí, al alcance, pero que no supo sostener el nivel semana tras semana.

Holger Rune, entre lágrimas tras lesionarse en Estocolmo

Holger Rune, entre lágrimas tras lesionarse en Estocolmo / X

En una era dominada por la regularidad extrema de Sinner y la explosividad controlada de Alcaraz, el danés asume que su asignatura pendiente ha sido el día a día, la gestión de la temporada, el trabajo silencioso que no se ve en pista. «La disciplina no es un don natural, se construye«, subraya.

El Rune que prepara su regreso parece haber entendido el mensaje. Menos impulsivo, más reflexivo, consciente de que el talento sin orden no basta para reinar en el tenis moderno. La lesión le ha parado en seco, pero también le ha ofrecido algo valioso: tiempo para corregir el rumbo. Y en un circuito donde todo va tan rápido, esa pausa puede ser la clave para volver, esta vez, sin dejar escapar la ventaja.