En sus conferencias, Manuel Valiente pregunta al público sobre qué resultados de su laboratorio en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) prefieren que hable. Pero cuesta decidir. Con su grupo, busca cambiar la forma de entender el cáncer de cerebro más común y peor pronóstico, la metástasis cerebral. Sus …

En sus conferencias, Manuel Valiente pregunta al público sobre qué resultados de su laboratorio en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) prefieren que hable. Pero cuesta decidir. Con su grupo, busca cambiar la forma de entender el cáncer de cerebro más común y peor pronóstico, la metástasis cerebral. Sus descubrimientos lideran un área en ebullición, con avances que traerán «estrategias terapéuticas innovadoras», escribe el propio Valiente en una revisión que firma como primer autor con investigadores de Europa y Estados Unidos. 

«Sí, estamos muy ilusionados», confirma este investigador. La metástasis cerebral ha sido vista como la etapa final y sin opciones de un cáncer agresivo; quienes la tenían eran históricamente excluidos de los ensayos clínicos, precisamente por su peor pronóstico. Pero el escenario está cambiando. 

«Los hallazgos de estos años están reconfigurando las estrategias terapéuticas; hay ensayos clínicos que abordan específicamente la metástasis cerebral», dice la revisión en Trends in Cancer, en la que se remarca que «estos avances están transformando el panorama clínico, ofreciendo esperanza para la prevención y el tratamiento» de esta enfermedad. 

Diez años de investigación audaz 

Valiente llegó al CNIO en 2015 y ,diez años después, la investigación de su grupo ha dado lugar a dos ensayos clínicos ahora en marcha, a una herramienta para saber qué fármaco funciona mejor en cada paciente y a resultados que impulsan cambios de paradigma. Varios de estos resultados están a punto de ser presentados. 

Uno de sus grandes proyectos, ALTERbrain, financiado con casi dos millones de euros por el Consejo Europeo de Investigación, ha permitido descubrir que la metástasis a menudo interfiere con la actividad de las neuronas, la hackea, y esto puede causar graves problemas cognitivos que empeoran la calidad de vida.

Hasta ahora ni siquiera se buscaba la manera de tratar el efecto de la metástasis sobre la manera de pensar y comportarse, porque se atribuía a la mera presencia física del tumor en el cerebro, el llamado efecto masa. Ahora Valiente es optimista: «Estoy seguro de que, dentro de cinco o diez años, vamos a encontrar estrategias terapéuticas para reducir y/o prevenir esta disfunción cerebral».

Necesidad de terapias específicas

La metástasis es el proceso por el que un tumor coloniza otros órganos, y es más letal que el cáncer primario. Valiente estudia la metástasis en el cerebro porque siente «fascinación» por este órgano, y por su deseo de mejorar la vida de personas con un tumor «huérfano» de tratamientos específicos, a pesar de su alta incidencia. Formado como veterinario y doctor en Neurociencias, empezó a estudiarlo con el investigador Joan Massagué en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center, en Nueva York.

«Hay una necesidad clínica no cubierta, urge encontrar terapias específicas para la metástasis cerebral», comenta el líder laboratorio del CNIO. Hasta un 30% de los pacientes de cáncer desarrollan metástasis cerebral, sobre todo de tumores de mama, pulmón, piel y colon/recto. Pero no hay un tratamiento específico para estas personas más allá de la cirugía y radioterapia. 

Se da la paradoja de que, como las mejoras en el tratamiento de los cánceres primarios prolongan la supervivencia, hay más tiempo para que la metástasis cerebral aparezca. Por eso la incidencia de esta enfermedad está aumentando. 

Oportunidades terapéuticas

Los resultados del grupo del CNIO promueven un gran cambio conceptual: la metástasis cerebral es una enfermedad con entidad propia, no una mera extensión del tumor primario, como se ha entendido hasta ahora. Es un cambio que afecta a la búsqueda de tratamientos. 

Los datos apuntan a que tratar la metástasis según el tumor del que procede, como se hace hoy, «es insuficiente», remarca Valiente, que añade: «Vemos que hay fármacos potencialmente efectivos para tratar las metástasis que no están necesariamente ‘encima de la mesa’ del oncólogo, porque no son los que corresponden al tratamiento del tumor primario. Nuestros hallazgos sugieren que estamos dejando escapar oportunidades terapéuticas».

El grupo del CNIO ha obtenido este resultado gracias al primer banco mundial de muestras vivas de metástasis cerebral, RENACER, y a una plataforma para ensayar fármacos de manera personalizada que estas muestras han permitido desarrollar, METPlatform. Ambos recursos, repositorio y plataforma, son herramientas de investigación innovadoras celebradas por la comunidad internacional de neuro-oncología.

Un banco de muestras de vivas para buscar el mejor fármaco para cada paciente

«RENACER surgió de una necesidad imperiosa. Cuando se estudia la metástasis cerebral lo primero es aportar más opciones al paciente, y para ello necesitábamos muestras. Las que nos enviaban los dos hospitales con que colaborábamos no bastaban. Con el Biobanco del CNIO lanzamos la iniciativa de crear una red nacional sin saber si funcionaría, y ha sido un gran éxito. La respuesta fue inmediata, súper positiva. En cuatro años, 21 hospitales de toda España aportan muestras; ahora esperamos ampliar la red a Europa», explica Valiente. 

Que las muestras estén vivas exige un sofisticado despliegue logístico. Las muestras salen del quirófano en un contenedor especial, en su medio de cultivo a entre 4 y 8 grados centígrados, y llegan al biobanco del CNIO en menos de 24 horas. Allí se procesan, cultivan, analizan y almacenan.

El esfuerzo vale la pena, entre otras cosas porque en muestras vivas se puede estudiar cómo responde cada cáncer a cada fármaco. Aquí entra en juego METPlatform: Cuando la plataforma cuente con las aprobaciones regulatorias, permitirá que la muestra sobrante del uso clínico necesario para el diagnóstico del paciente sea usada para probar múltiples opciones terapéuticas, antes de, aplicarlas a ese mismo paciente.

METPlatform «eleva la medicina de precisión al siguiente nivel, pues construye una estrategia terapéutica más allá del tumor primario -que en general no es lo que mata al paciente- y permite enfocarse en la metástasis, que se asocia a la gran mayoría de las muertes por cáncer», destaca el investigador. 

Para Manuel Valiente, desarrollar RENACER y METPlatform «ha sido muy enriquecedor, ha permitido trascender más allá del laboratorio, más allá de las publicaciones científicas: crear una red que conecta al paciente, al clínico, al investigador, al biobanco. Realmente la manera de trabajar es diferente, podemos empezar proyectos directamente de los pacientes. Emociona saber que hay tanta gente trabajando en un proyecto común». 

Ensayos clínicos en marcha

La Plataforma de ensayo de fármacos permitió encontrar en 2018 un fármaco ya en uso, la silibinina, con actividad contra muestras de pacientes de metástasis cerebral y que fue validado en un ensayo clínico de uso compasivo en el Hospital Universitario Josep Trueta. Poco después un ensayo clínico fase II randomizado multicéntrico se inició en Italia, que obtendrá resultados previsiblemente este año. 

No es el único ensayo a partir de los resultados del CNIO. En 2022, gracias a las muestras de RENACER, el grupo de Metástasis Cerebral descubrió un mecanismo molecular que impide que la radioterapia sea efectiva, y también un fármaco que podría revertir la situación. Comenzaron un ensayo clínico multicéntrico liderado por el Hospital 12 de Octubre, que ya ha presentado resultados de no toxicidad en congresos médicos.