La salida de la Navidad trae el ficha de Derek Gee por el Lidl-Trek
No ha sido fácil, pero la confirmación de Derek Gee por el Lidl-Trek no es solo un movimiento de cromos en el tablero del World Tour; es la constatación de que el ciclismo ha entrado en una fase donde los contratos tienen el valor justo de quien esté dispuesto a pagar la cláusula —o la libertad— del corredor.
El canadiense, que ya es oficialmente ciclistas del equipo de Lucca Guercilena hasta 2028, cierra así uno de los seriales más farragosos y agrios que recordamos en los últimos tiempos.
Lo de Gee con el antiguo Israel (ahora NSN Cycling Team) ha sido un pulso en toda regla.
Romper unilateralmente un contrato que te ata hasta 2028 no sale gratis, y menos cuando tu empleador te reclama 30 millones de euros en los despachos.
A diferencia de otros, él rompió con el Israel con carrera deportiva en marcha y contrato en vigor.
Que la UCI haya tenido que bendecir el acuerdo final entre las tres partes —corredor, equipo de origen y Lidl-Trek— nos habla de una ingeniería financiera y jurídica que empieza a ser habitual en este deporte, alejándonos de aquella época romántica donde la palabra y un apretón de manos valían más que un bufete de abogados.
Lidl-Trek no está fichando solo a un corredor combativo.
Está sumando a un ciclista que viene de ser cuarto en el Giro de Italia, que brilla en Dauphiné y que tiene ese “motor” capaz de estar en la pelea de las generales y, a la vez, ser un rodador de hierro.
Se une a una nómina que asusta: Ayuso, Skjelmose, Ciccone y Geoghegan Hart.
La estructura estadounidense está mutando definitivamente en una superpotencia que ya no se conforma con cazar etapas, sino que busca el control total.
Sin embargo, hay que poner el foco en el fondo de la cuestión.
Derek Gee ha estado meses en el dique seco tras los campeonatos nacionales por este litigio.
La “razón legítima” que esgrimió para salir del Israel en medio de tensiones políticas y estructurales sienta un precedente que conviene observar de cerca.
Si cualquier corredor con un par de resultados brillantes puede forzar su salida hacia un equipo con mayor presupuesto basándose en interpretaciones legales, los equipos medianos quedan totalmente desprotegidos.
Derek Gee es un corredor magnífico, de esos que da gusto ver porque no especula, pero su llegada al Lidl-Trek es también el triunfo del mercado sobre la estabilidad contractual.
El ciclismo de 2026 ya no espera a nadie, y Derek Gee ha preferido pagar el peaje de la inactividad para asegurarse un sitio en el “transatlántico” del momento.
Veremos si la carretera le da la razón o si el peso de su propia cláusula de libertad se vuelve una mochila demasiado pesada en las rampas de los Alpes.
Imagen: A.S.O./Billy Ceusters

