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Cualquier que haya visto Parque Jurásico (Steven Spielberg, 1993) recuerda el pilar central de su trama y, en general, la de toda la saga. Hablamos, cómo no, de la recuperación de material genético de dinosaurios conservado en mosquitos atrapados en ámbar durante millones de años. Una premisa que sonaba completamente a ciencia ficción. Hasta ahora. Y es que un reciente estudio de la Universidad de Florida, que ha sido publicado en Nature Scientific Reports, ha revelado que los mosquitos actúan como auténticas bibliotecas de ADN animal.
El equipo de investigadores fue liderado por el entomólogo Lawrence Reeves, quien recolectó más de 50.000 ejemplares en una reserva protegida del estado de Florida. Mediante el análisis de muestras de sangre ingeridas por las hembras, los expertos lograron identificar el rastro genético de 86 especies de vertebrados distintos. Un hallazgo que permitió obtener un mapa detallado de la fauna que habita un ecosistema específico sin intervención directa del ser humano.
Muestreo de biodiversidad
El material genético recolectado abarcó desde diminutos anfibios a grandes mamíferos. Algunas de estas especies, además, se encuentran en peligro de extinción. El autor principal del estudio señaló que se inspiró en la obra de ficción escrita originalmente por Michael Crichton. “Dicen que Parque Jurásico inspiró a nueva generación de paleontólogos, pero a mí me inspiró a estudiar a los mosquitos”, afirmó al respecto.

Reeves también destacó que este nuevo método de vigilancia ambiental supone un avance importante respecto a los sistemas convencionales, que son mucho más lentos y costosos. Por su parte, la aplicación de este sistema permite monitorizar especies difícilmente accesibles, como es el caso de las águilas calvas y de las serpientes de cascabel, de forma remota.
Según los datos obtenidos, los mosquitos capturaron casi el 80% de la biodiversidad de vertebrados presente en la zona de estudio. Esta técnica se muestra especialmente útil durante la estación húmeda, momento en el que la población de estos insectos alcanza su punto máximo de actividad.
En una publicación complementaria liderada por la investigadora Samantha Wisely, se verificó que este método compite favorablemente con el trabajo de campo convencional. «Soy muy consciente del desdén que los humanos sienten por los mosquitos. Está bastante justificado«, reconoció el propio Lawrence Reeves sobre la percepción pública de estos animales.
Una nueva herramienta biológica
La utilización del ADN ambiental extraído de los mosquitos facilita la gestión de ecosistemas complejos sin perturbar el hábitat natural. Sin duda, una estrategia que responde a la necesidad de desarrollar métodos más eficientes en un contexto evidente de pérdida global de fauna.
No olvidemos que esta técnica ha permitido detectar animales invasores o amenazados gravemente, lo que es muy útil para conservacionistas y defensores del medio ambiente. Eso sí, la posibilidad de clonar especies extinguidas gracias a la sangre consumida por los dinosaurios sigue quedando exclusivamente en el ámbito de la ciencia ficción literaria y cinematográfica.