Después de sudar de lo lindo en El Palmar en la semana más fría del invierno, Carlos Alcaraz puso rumbo ayer a Corea del … Sur en el primer vuelo de los innumerables que le quedan al tenista murciano en una temporada a la que cada vez le queda menos para empezar. El número uno del mundo cerró ayer una pretemporada exigente en casa, en su academia de El Palmar, allí donde se han reunido centenares de fans día sí y día también para ver al mejor jugador de tenis del mundo prepararse para otro año duro e ilusionante a partes iguales.
El pupilo de Samuel López aterriza hoy en el país asiático, donde afronta pasado mañana una exhibición con Jannik Sinner, su archienemigo en la pista y con el que se va a jugar el trono del deporte de la raqueta en 2026. El murciano y el de San Cándido son un reclamo para los aficionados al tenis y en este caso serán los surcoreanos los que podrán disfrutar el sábado de un duelo que seguro se repetirá muchas más veces durante la temporada.
Tras pasar la Navidad en familia hasta el último día, Alcaraz ya está en Corea para aclimatarse cuanto antes y entrenar lo justo antes de divertirse con el italiano en la pista de la ciudad de Icheon.
De las risas a la competición
Será la última cita en la que Alcaraz pueda jugar sin presión porque justo después llega el primer Grand Slam de la temporada. El Abierto de Australia espera a la vuelta de la esquina al tenista de El Palmar, que no ha escondido en ningún momento que llegará a Melburne con un objetivo claro: ganar el grande que le falta: «Es mi objetivo del año», se ha afanado en dejar claro el palmareño.
Quedan solo 10 días para el Abierto de Australia, primer y exigente reto del año para el murciano. Allí defenderá corona Sinner, quien le quiere arrebatar el número uno pero que no podrá hacer ya en este primer envite. Alcaraz llega enchufado e ilusionado. Es capaz de todo.