Los principales fabricantes de automóviles con presencia en la República Checa, entre ellos Škoda, Hyundai y Toyota, anuncian un año cargado de nuevos lanzamientos y transformaciones industriales. Y es que las empresas planean presentar varios modelos, intensificar sus inversiones en plantas locales y avanzar en la transición hacia la movilidad eléctrica e híbrida, aunque el aplazamiento del fin de los motores de combustión no altera, por el momento, sus estrategias.

Foto:  Škoda Auto

Foto: Škoda Auto

Empezando por la legendaria Škoda Auto, con sede en Mladá Boleslav, prepara dos estrenos clave para 2026. En la primera mitad del año llegará el Epiq, un pequeño crossover urbano eléctrico orientado a quienes buscan un vehículo asequible, mientras que en la segunda mitad la marca lanzará un SUV eléctrico familiar de gran tamaño basado en el prototipo Vision 7S, que ofrecerá un espacio amplio para la tripulación. Aunque el nombre del modelo se mantiene en secreto, Škoda apuesta por mantener su estrategia de ofrecer distintos tipos de propulsión: eléctrica, híbrida y de combustión eficiente. Según Jiří Maláček, director de Škoda para el mercado checo, la principal intención de la marca es responder a las necesidades reales de los clientes mientras se preparan para el futuro marco legislativo.

Hyundai, por su parte, anunciará un nuevo modelo en otoño de 2026, que podría ser una nueva generación del SUV Tucson, aunque aún no se confirma la continuidad del nombre. La fábrica checa de Nošovice se modernizará con una planta fotovoltaica, mayor automatización y mejoras en digitalización y control de calidad.

En cuanto a Toyota, esta avanza en Chequia con la transformación de su planta en Kolín, donde los coches urbanos Yaris y Aygo X se producen ahora exclusivamente con sistemas híbridos. La compañía invierte cerca de 700 millones de euros en adaptar sus instalaciones a la producción de coches eléctricos, un proceso que implica cambios radicales en las líneas de montaje y la integración de baterías de gran tamaño.

Foto: Toyota

Foto: Toyota

«Básicamente, toda la línea que se utilizaba antes para el ensamblaje tiene que rehacerse”, declaró Robert Kiml, presidente de Toyota en Colonia.

En este sentido, también destaca un complejo y turbulento contexto para el sector del automóvil, especialmente en relación a una regulación europea que llega para marcar la pauta dentro del mismo.

“La nueva estrategia de la Comisión traerá principalmente cargas burocráticas y un nivel adicional de incertidumbre. Si Europa quiere apoyar de verdad su industria automovilística, necesita un entorno estable y predecible basado en la demanda real de los clientes, la infraestructura disponible y la neutralidad tecnológica”, afirmó Zdeněk Petzl, director ejecutivo de AutoSAP, la asociación de la industria automotriz checa.

Precisamente, y aunque la Comisión Europea ha flexibilizado la prohibición de los motores de combustión y estos podrían producirse en la UE incluso después de 2035, la industria checa se muestra crítica. Los coches no eléctricos solo representarán alrededor del 10% del mercado y las empresas deberán compensar sus emisiones con combustibles sintéticos o acero producido con hidrógeno. Para expertos del sector, estas medidas aportan más incertidumbre que apoyo real a la competitividad europea.