Entre interrogantes y protestas en Venezuela tras el operativo de Estados Unidos que derivó en la captura del presidente Nicolás Maduro, el mandatario estadounidense, Donald Trump, volvió a dejar en claro que se considera “a cargo” del país y redobló la presión al afirmar que Caracas le entregará entre 30 y 50 millones de barriles de crudo. La declaración choca con la postura de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, quien reiteró que no existe ningún agente externo dirigiendo Venezuela y defendió la soberanía nacional.
“Las autoridades de transición en Venezuela entregarán a Washington entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo sancionado”, declaró Trump este lunes en su plataforma Truth Social. Incluso detalló que el curso será vendido a precio de mercado y que él mismo supervisará la gestión de los ingresos.
“El petróleo que recibamos de Venezuela se venderá a precio de mercado y yo supervisaré, como presidente de Estados Unidos, la gestión de sus ingresos”, añadió Trump.
El mandatario indicó además que ha dado instrucciones al secretario de Energía de EE.UU. para que implemente el plan de inmediato. “Ordené al secretario de Energía, Chris Wright, que lleve a cabo el plan de forma inmediata”, afirmó, y agregó que el petróleo será transportado en buques tanque de almacenamiento y enviado a puertos de descarga estadounidenses.
En paralelo, el lunes Trump aseguró que los secretarios de Estado y Defensa, Marco Rubio y Pete Hegseth, junto al asesor Stephen Miller, estarán a cargo de coordinar el proceso político en Venezuela, en línea con sus declaraciones previas sobre la intención de Washington de dirigir el país.
Rodríguez: “No hay agente externo que gobierne Venezuela”
En contraste con las declaraciones de Trump, Rodríguez sostuvo que gobierna sin influencia externa y rechazó que exista cualquier tipo de injerencia extranjera.
“Estamos acá gobernando junto al pueblo. El Gobierno de Venezuela rige en nuestro país, más nadie. No hay agente externo que gobierne Venezuela”, enfatizó este martes durante una reunión con el equipo económico, transmitida por la televisión estatal.
“Hemos crecido en fortaleza, hemos crecido espiritualmente para afrontar los desafíos, las agresiones, las amenazas. En lo personal, quienes me amenacen, lo digo: mi destino no lo decide sino Dios, esa es mi respuesta”, agregó.
Rodríguez asumió el cargo este lunes con el respaldo de las Fuerzas Armadas y del resto de los poderes públicos, tras la captura de Maduro. Ese mismo día, envió una carta de tono cordial en la que abogó por una relación equilibrada y respetuosa con Estados Unidos.
En los últimos días el presidente estadounidense afirmó además que Delcy Rodríguez está “cooperando”. Sin embargo, el domingo había exigido a la dirigente venezolana “acceso total” a los recursos naturales del país y amenazado con nuevos ataques si el Gobierno “no se porta bien”. Trump advirtió que, si la nueva gobernante “no hace lo correcto”, “va a pagar un precio muy alto”.
Planes de inversión… ¿o control de recursos?
Desde el sábado, tras el operativo, Trump aseguró: “Vamos a hacer que nuestras grandes compañías petroleras estadounidenses entren, inviertan miles de millones de dólares, reparen la infraestructura y comiencen a generar ganancias” para Venezuela. Hasta ahora, sin inversiones a la vista, lo que sí se vislumbra es presión para obtener petróleo.
En este contexto, JD Vance, vicepresidente de Estados Unidos, vinculó sin rodeos la operación militar contra Venezuela del pasado sábado control de los recursos energéticos. Señaló que la operación tuvo como objetivo frenar la “financiación del narcoterrorismo” por parte de Caracas –un argumento que la Casa Blanca ha reiterado, sin pruebas, pero que el Gobierno de Maduro ha desmentido una y otra vez–, pero su otro objetivo fue otorgar a Washington un mayor control sobre la energía a nivel global.
“Quienquiera que sea el líder de ese país va a tener que jugar según las reglas de Estados Unidos”. Según Vance, las políticas previas permitieron que competidores extranjeros accedieran a energía barata mientras los ingresos se utilizaban para financiar actividades que amenazan a Estados Unidos.
El vicepresidente afirmó que la medida permitirá reducir los costos de la energía para los estadounidenses y “salvar vidas”, al tiempo que dará a Estados Unidos un mayor control sobre los recursos energéticos mundiales.
«Y quizás lo más importante es que significará que tenemos más control sobre los recursos energéticos que existen en el mundo, lo que nos permitirá lograr mejores resultados económicos para nuestra gente y utilizar esos recursos energéticos como palanca para lograr mayor paz y prosperidad», añadió.