Recuerda Miguel Usabiaga que el Liverpool dedicó una escultura al mítico entrenador Bill Shankly con una inscripción tan sencilla como ilusttativa: «Él hizo a … la gente feliz». Y afirma que lo mismo valdría para resumir la vida del ciclista Txomin Perurena. Usabiaga (San Sebastián, 1961), arquitecto y escritor, publica ‘Peru, El Museo Txomin Perurena’, un libro que cuenta la vida y la época del ciclista fallecido en 2023 «de una manera inusual, como un relato de no-ficción».
«Me interesa Txomin, me interesa su época y su carácter de espejo de la realidad vasca, y he querido reivindicar su figura y también lamentar que no exista un museo del ciclismo vasco», apunta Usabiaga, autor de libros como ‘Donostia rebelde’, ‘Muerte en el Aubisque’ o ‘La joven guardia’, sobre el compromiso de su padre, el luchador antifranquista Marcelo Usabiaga.
Peru, el museo Txomin Perurena

«Todo empezó en la pandemia del Covid, cuando escribir una biografía de Perurena me pareció liberador», explica Usabiaga. «No podíamos montar en bici, así que escribir sobre ciclismo cuando estábamos clausurados, era una válvula de escape», añade. «Desde mi pasión por el ciclismo quería subsanar una injusticia: que no hubiera ninguna biografía sobre Perurena, cuando era y es el ciclista español con mayor número de victorias. Así que empecé a escribir».
Añade el autor que «cuando terminó la pandemia ya tenía una idea: no se trataría de una biografía pura, porque no es mi estilo, sino de un libro sobre él, y usando como guión su vida, hablar de otras cosas. Los éxitos de Txomin coincidieron con un momento histórico del país, el del cambio de la dictadura a la democracia. Él fue un emblema de aquel tiempo junto con otros deportistas vascos que nacieron en 1943, el año de Perurena, como Iribar y Urtain. Para añadir más realidad vasca estaba el hecho de que incluso al hermano de Txomin lo asesinó el GAL en Francia. Quería dar, a través de la vida de Txomin, unas pinceladas sobre lo que se suele llamar el espíritu de la época».
Explica Miguel Usabiaga que «a la injusticia de que no hubiera una biografía de Perurena se añadía otra injusticia, que no hubiera un museo de ciclismo en nuestra tierra, donde se ama tanto a este deporte». «En aquellos días, para continuar mi inspiración, visité el caserío de Txomin, el antiguo bar. Vi que estaba cerrado, muy deteriorado, y en venta. Lo mismo pasaba con la Cuesta de la Guitarra, la mítica cuesta que desde su caserío bajaba hacia Oiartzun, y que fue el escenario de tantas batallas ciclistas, que estaba sepultada por la vegetación, destruida, perdida».
En el viejo caserío
«Se me apareció con claridad el esquema del libro: se trataría de la visita a un museo imaginario de ciclismo instalado en su viejo caserío, el mejor lugar, sin duda. Así hacía justicia por partida doble, con Txomin y con el ciclismo vasco», apunta Usabiaga. «Esa estructura permitía también hablar cuanto quisiera de lo ‘otro’, del país, de la sociedad, y también de la historia de este deporte, vasca y mundial, porque sería su museo. Lo haría a través de la mirada de un ‘visitante’ a ese museo imaginario».
Usabiaga admite que «esta idea de la ‘no ficción’ en la que aparece la mirada del que cuenta tiene que ser muy cuidadosa, ‘separando’ lo que este personaje piensa de lo que Txomin piensa, y de esa manera ser respetuosa con los hechos. Este visitante se desdobla en una pareja que visita el museo a la vez que él, una pareja de la que, al final, se nos desvelara el misterio de su presencia en el libro, en el museo».
«Cuando ya tenía este esquema de libro adelantado hablé con Txomin para poder completar algunas informaciones, pero al poco de hablar, sin que nos diera tiempo para nada, sorprendentemente murió», lamenta Miguel Usabiaga. «De este modo el libro se convertía además en un homenaje urgente y necesario para Txomin en esta época en la que todo va tan rápido y todo se olvida enseguida», remata el autor.