El Grupo de Investigación de Nutrición Pediátrica del Instituto de Investigación Sanitaria INCLIVA, del Hospital Clínico Universitario de València, ha realizado un estudio de evaluación de todas las posibles secuencias de tratamientos para la esofagitis eosinofílica en niños y adolescentes, con el fin de proponer en cada caso el tratamiento más eficiente, teniendo en cuenta tanto su coste económico como su eficacia clínica.

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El interés de llevar a cabo este trabajo ha surgido ante la existencia de varios posibles tratamientos de primera línea, tanto farmacológicos como dietéticos. A esto se le ha sumado la reciente ampliación del uso de un anticuerpo monoclonal para niños pequeños con esofagitis eosinofílica y el hecho de que algunos pacientes no responden a algunas de las modalidades terapéuticas.

En este contexto, conviene resaltar que la esofagitis eosinofílica es una enfermedad alérgica del esófago, mediada por células Th2 (un tipo de linfocitos). Conduce a una inflamación crónica del esófago, a veces progresiva, y produce una serie de síntomas debidos a problemas para hacer pasar los alimentos desde la boca hasta el estómago. Tiene dos picos máximos de incidencia: por un lado, en la edad escolar y la adolescencia y, por otro, en el adulto joven, sobre todo en hombres, aunque se puede producir a cualquier edad. 

Un reciente metaanálisis estima su incidencia global en 5,3 casos nuevos por cada 100.000 habitantes/año y su prevalencia en 40 casos por cada 100.000 habitantes

Un reciente metaanálisis estima su incidencia global en 5,3 casos nuevos por cada 100.000 habitantes/año y su prevalencia en 40 casos por cada 100.000 habitantes. Sin embargo, no es igualmente prevalente en todo el mundo. En la Península Ibérica, su incidencia es particularmente elevada, llegando a los 10 casos nuevos por cada 100.000 habitantes/año en población menor de 15 años.

Numerosos estudios estiman, además, un impacto nada despreciable en la calidad de vida de los pacientes, tanto en adultos, como en niños y sus cuidadores. Esto es debido no sólo a la actividad de la enfermedad y los síntomas que produce, sino también a problemas derivados de los tratamientos, especialmente de las dietas de eliminación, que tienden a producir un agotamiento en el paciente y pueden ser difíciles de sostener a largo plazo, aunque sean efectivas. 

Inhibidores, dietas y corticoides

Las guías de manejo actuales proponen tres posibles tratamientos, todos ellos considerados de primera línea: los inhibidores de la bomba de protones, las dietas empíricas de eliminación de alimentos y los corticoides tópicos, estos últimos en formulaciones viscosas para favorecer el efecto tópico del fármaco sobre la mucosa esofágica.

En un número importante de casos de esofagitis eosinofílica pediátrica, no existe una indicación médica para iniciar su tratamiento por ninguna de estas opciones, ni suele existir una preferencia clara del paciente por ninguna de ellas. Además, una proporción de pacientes pueden no responder al tratamiento inicial propuesto y se les debe de tratar con alguna alternativa. En este marco, el actual estudio ha tenido como objetivo analizar cuál sería el orden de tratamientos más eficiente teniendo en cuenta su coste económico y su eficacia clínica.

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