«Cuando José Lamarca (Buenos Aires, 1939) dio sus primeros pasos en la fotografía era consciente de que uno de los valores fundamentales de la … disciplina tenía que ver con el registro de los hechos. También del uso potencial de tal registro en el espacio público. Así lo había hecho el que quizás sea su principal referente, el alemán August Sander, quien tuvo más de un problema con los nazis por haber mostrado una sociedad muy distinta a la que el discurso oficial de la pureza quería hacer ver». La palabras de Keruin P. Martínez reflejan una mirada que perfectamente puede aplicarse a la nueva comparecencia desde hoy del fotógrafo argentino afincado en Cantabria: la exposición ‘Juan Eichler, Caravana de la alegría’, que será inaugurada hoy en el inicio de la nueva temporada de Casyc PHoto, Espacio Pablo Hojas. Eichler, un artista, emigrante polaco, con una experiencia de gran sufrimiento e incomprensión y obra pictórica muy hermosa, creó comunidad vecinal.
El artista polaco, fallecido en Buenos Aires en 2002, salió de su país en la Segunda Guerra Mundial y tras un largo periplo, en 1951 viajó a la Argentina. Ilustró libros de Jorge Luis Borges, el Quijote de Cervantes y las Tradiciones peruanas de Ricardo Palma para la editorial Codex. La primera muestra individual de sus pinturas fue en 1957 en Galería Viscontea, y desde allí expuso en 1959 en galerías Libertad, en 1960 Antígona, en 1961 Rioboó, entre otras., hasta los años setenta cuando se celebró una retrospectiva en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. En 1982 obtuvo el Premio Konex a la Pintura Surrealista. Sutil, «pintó paisajes sencillos, e interiores tan modestos como la gente que los vivía, inmortalizó lo cotidiano volviéndolo surreal». Se dedicó a estudiar, como psicólogo y artista, la atmósfera del suburbio porteño. el escritor Manuel Mujica Lainez (Bomarzo) destacaba en una crítica «el curioso primitivismo hecho de ingenuidad y de gracia».
Lamarca, aunque conocido por sus retratos del mundo del flamenco, desarrolló una etapa de reportero social para los sindicatos gremiales argentinos, en los años sesenta, denunciando las malas condiciones laborales en trabajos insalubres. Precisamente, a consecuencia de su militancia política y de estos trabajos, entre otros, fue encarcelado por el régimen militar y posteriormente conminado al exilio en España, poco después. País en el que vive desde entonces, a caballo entre su estudio de Madrid, por el que han pasado los flamencos clásicos de la última mitad del siglo XX, y de su casa y estudio en Polanco, dónde a día de hoy sigue ejerciendo el retrato.

Pepe Lamarca

Ante su nueva muestra, Javier Vila, director de La Caverna de la luz y uno de los artífices del proyecto Casyc PHoto, destaca que Lamarca «ha vuelto a demostrar que la fotografía no sirve para cambiar el mundo, pero sí para documentar sus cambios. Es la constatación de que el fotógrafo estuvo allí, que aquello sucedió y que podemos verlo para creerlo». Es la fotografía como «documento», como subraya Eva Ranea en el texto que acompaña a la nueva exposición.
Retratista de Camarón de la Isla, Paco de Lucía y numerosas portadas de discos y trabajos fotográficos para José Menese, Rafael Romero, El Lebrijano, Carmen Linares, José Mercé, Pepe Habichuela y Tomatito, entre otros muchos, Lamarca se convirtió, durante más de cuatro décadas, en los ojos del flamenco. No obstante, no solo han sido flamencos los que se han prestado a ser inmortalizados por Lamarca, también escritores, poetas, actores y otros músicos, caso de Octavio Paz, Julio Cortázar, Vicente Aleixandre, Rafael Alberti, Luis Escobar, Mercedes Sosa o Pepa Flores.
Lamarca, que venía de viajar con su cámara por otras latitudes, su Argentina natal, conoció y retrató a Janus Eichler. «Estamos ante un acontecimiento fotográfico porque este proyecto que ahora se nos revela con Eichler nos transporta a un nuevo y desconocido mundo. Es retrato, es documento y es antropología», tal como apunta Eva Ranea, exdirectora general de Cultura y bibliotecaria.
Eichler (Polonia 1923-Buenos Aires 2002), una persona de aspecto «apacible, simpático, con un bagaje vital duro», deportado a Siberia, sufrió con su familia persecuciones, campos de concentración, maltratos y una agria lucha por la supervivencia.
En Buenos Aires se establece en un barrio marginal porteño, El Dock Sud, apodado como ‘Los inundados darseneros’, en la desembocadura del Riachuelo al Río de la Plata. Allí, Eichler se interesa por sus gentes y sus formas de vida, convive con ellos, entre paisajes portuarios, con buques petroleros e industrias. Es difícil imaginar en este entorno una vida cotidiana. «Janos (Juan), se implica con sus vecinos, participa en sus características Murgas, y crean la ‘caravana de la alegría’»; fue así como, en convivencia con ellos Lamarca lo capta con su cámara.
En este sentido, la exposición tiene así una triple mirada: «La del fotógrafo que convive con los retratados, la de darnos a conocer al artista Janos Eichler, y además la visión de la vida de un barrio que, entre las miserias, inventa la felicidad con sus disfraces, su expresividad y la música de sus murgas, con las herramientas que tiene». Ranea lo expresa con lucidez: «Un viaje fotográfico que nos transporta a otros barrios lejanos donde los ciudadanos se ganan el derecho a habitar su ciudad, donde se crea vida. En entornos desprotegidos y olvidados, donde no parece posible que reine la fiesta y la alegría».