Tras el fallecimiento de la mítica galerista en febrero de 2025, el espacio de Madrid se encuentra en una situación de «parálisis total». La falta de acuerdo entre las herederas y la fuga de artistas precipitan un desenlace que se prevé antes de Semana Santa

El mercado del arte contemporáneo en España se prepara para despedir a una de sus galerías más influyentes. Según han confirmado fuentes cercanas a la gestión del legado, Helga de Alvear se encamina hacia un cierre inminente y definitivo. Lo que en septiembre de 2025 se anunció como una “pausa técnica por reorganización» ha resultado ser, en la práctica, el cese irreversible de sus operaciones.

Helga de Alvear falleció el 2 de febrero de 2025, dejando un testamento claro en cuanto a su museo en Cáceres, pero con matices complejos para su galería madrileña. Aunque la fundadora deseaba que el espacio permaneciera operativo al menos un año tras su muerte, la realidad ha sido bien distinta.

Tras el emotivo homenaje en ARCO 2025, su hija Patricia de Alvear decidió tomar las riendas para profesionalizar la galería. El equipo directivo, encabezado por Alberto Gallardo en la parte artística, llegó a diseñar un ambicioso plan de negocio a cinco años para hacer el espacio económicamente viable, alejándose del modelo de mecenazgo personal que ejercía Helga. Sin embargo, las mismas fuentes apuntan a que este proyecto de continuidad chocó frontalmente con la gestión de la herencia y los intereses de las otras partes. Ante esta situación, y para evitar una ruptura mayor, Patricia terminó cediendo, lo que supuso la cancelación fulminante de toda la programación prevista, incluyendo la esperada participación en Estampa y el 45º aniversario de ARCO de este año.

Inventario, subasta y disolución

La situación actual de la galería podría describirse como un coma inducido. Desde la última exposición de fotografía vinculada al proyecto de la Serrería Belga en 2025, la persiana de la calle Doctor Fourquet no ha vuelto a levantarse.

En estos momentos, el trabajo es exclusivamente administrativo. Según fuentes próximas al proceso, las casas de subastas Christie’s y Fernando Durán están finalizando la tasación de la colección privada de Helga para proceder a su posterior venta y reparto. Una parte corresponde a la legítima de las tres hijas —Ana, María y Patricia—, y la otra al museo de Cáceres, que es donde se encuentra su colección.

“Estos casos de parálisis total son un ejemplo clásico de los vacíos de poder tras un liderazgo tan fuerte. En las empresas familiares, cuando falta el asesoramiento adecuado o el consenso, estos proyectos terminan colapsando”, indica una fuente cercana a la galería.

La desbandada de los artistas

Esta parálisis, sumada a la falta de comunicación por parte de las nuevas propietarias, ha provocado que los grandes nombres de la nómina de la galería ya hayan buscado representación en otros espacios.

Ángela de la Cruz ya ha firmado con Travesía Cuatro. Prudencio Irazabal ha hecho lo propio con otra galería de renombre. Y está por ver lo que ocurrirá con otras figuras como Santiago Sierra o José Pedro Croft. Parte del equipo directivo también está abandonando la galería.

Sin contenidos y sin artistas, las partes involucradas dan por hecho que la disolución legal se producirá en el primer trimestre de este 2026. El objetivo es que el proceso de liquidación y la subasta de las obras concluyan antes de Semana Santa. Pero eso da igual porque en realidad todo ha terminado. La galería es actualmente una caja vacía.

Con este cierre, Madrid no solo pierde un espacio de vanguardia, sino el último rastro del espíritu incansable de una mujer que prometió comprar arte hasta el final de su vida y cuyo legado ya únicamente se podrá ver en Cáceres.