Trigger: el acto cotidiano para iniciar nuevos hábitos
En 2026 la conversación no está centrada en ponerse grandes metas en esa lista de buenos propósitos que suele caracterizar los comienzos del año. Está focalizada en lo pequeño, en lo realista, en cambios pequeños, a veces casi ínfimos, pero dirigidos a mejorar nuestro bienestar. Menos hacer y más ser. Por eso nos interesa tanto esta recomendación de Mila Pérez García, profesora de yoga y experta en bienestar de Palasiet Wellness Clinic & Thalasso. La experta habla del utilizar un trigger o, lo que es lo mismo, un pequeño acto cotidiano que funcione como un disparador para iniciar nuevos hábitos. Una especie de fórmula (casi mágica) que la experta resume así. “Cuando ocurre X, hago Y, siendo X es algo que haces todos los días e Y el pequeño hábito que quieres añadir”. Porque como diría James Clear, el creador del concepto hábitos atómicos, a la hora de incorporar nuevos gestos a nuestras rutinas, la clave es hacerlo fácil. Y encontrar ese disparador entre todas nuestras rutinas diarias para convertirlo en punto de inicio de nuevos hábitos es una buena clave.
Cuando ocurre X, hago Y
“El problema es intentar ejecutar a lo grande como si fuéramos máquinas, sin tener en cuenta energía, contexto y realidad diaria. Así que es mejor ir paso a paso ya que con pequeños objetivos el cerebro y la disciplina funcionan mejor”, explica la experta. Así que si en tu lista de deseos está vivir más tranquila, mirar menos el móvil o hablarte mejor –continúa la lista como prefieras–, la clave está en empezar con pequeños pasos tras gestos cotidianos que repites de forma habitual. La experta nos da algunos ejemplos:
- Cuanto termines de lavarte los dientes, haz tres respiraciones profundas o piensa en algo bonito (es una manera de practicar autocuidado y gratitud).
- Cuando te pones el pijama, apagas las pantallas (así reduces el tiempo de uso del móvil y creas una rutina de sueño).
- Cuando preparas una infusión, practica tres minutos de silencio (esto lanza un mensaje positivo al cerebro y ayuda a la introspección).
- Cuando cometes un error, para y reformula la frase: “Estoy aprendiendo, no pasa nada” (es necesario cambiar la forma en la que nos hablamos a nosotras mismas).