Lauren Santo Domingo en su refugio de Wyoming

Lauren Santo Domingo, en el salón de su refugio de montaña con un vestido de Brandon Maxwell, en Moda Operandi.Estilismo de moda: Colin Welch para Moda Operandi. Maquillaje y peluquería: Olga Levytska para Tanya Crocker.

Fue Wes Gordon, amigo en común y director creativo de Carolina Herrera, quien les presentó en un cóctel después de que Mellone diseñara la tienda de la marca en Madison Avenue (Nueva York). Con un historial a sus espaldas de lujosas y acogedoras residencias vestidas de elementos naturales (no hay más que ver su atractiva reinvención del vestíbulo del número 50 de Rockefeller Plaza), Lauren pensó que sería el perfecto compañero para ayudarles en su interpretación moderna de la típica cabaña de troncos. “Quería lijar y pintar a mano cada panel de madera”, comenta sonriendo. “Y lo hicimos. Cada puerta, cada escalera, todos los techos…”.

Salón a doble altura con chimenea de ladrillo y sof de cuero

La sala de estar familiar, se asoma al salón principal desde la planta de arriba.

Pinterest, el lenguaje del amor

El interiorista admiraba la estética de la propietaria y sentía curiosidad por saber cómo sería trabajar con ella. Tras su primera reunión, descubrió con agrado que su cliente contaba con una enorme biblioteca visual. “Compartió conmigo un tablero de Pinterest dividido en tres temas: la Secesión vienesa de los años 20 y 30 y Adolf Loos; el movimiento moderno de mediados de siglo en Francia, Brasil y Escandinavia; y diseñadoras italianas de los años 70, como Cini Boeri y Gae Aulenti”, recuerda. “Conocía sus referencias, conocía su historia y sabía exactamente lo que quería”. Por su parte, Lauren reconoce que se sintió aliviada al ver que Mellone no se oponía a comunicarse ampliamente a través de imágenes, su método preferido: “¿Puede ser Pinterest un lenguaje de amor?”, pregunta riendo.

Paisaje de montañas nevadas

Vistas a la cordillera Grand Teton.

Árboles en paisaje nevado

Árboles Aspen, una especie autóctona de la zona.

Zagun con prendas de esquí

El guardarropa, con carpintería realizada por Zachary Petterson.

Esquí de verdad

Los Santo Domingo crecieron esquiando en Colorado, pero hace unos 20 años comenzaron a frecuentar Wyoming con el objetivo de realizar cursos más duros y socializar menos. “La primera vez que vine llevaba uno de esos modelitos tan monos que me habría puesto en St. Moritz”, recuerda Lauren. “Pero enseguida me di cuenta de que esta es una montaña para auténticos esquiadores; la Patagonia se considera un poco ostentosa”. La cumbre a la que se refiere, visible desde la vivienda y guarida de vaqueros durante el verano, es conocida por su paraje incomparable, su legendaria nieve polvo y sus rutas fuera de pista. “Aquí no se celebra rociando con champán; tampoco organizamos fiestas après-ski”.