2025 no fue un año cualquiera en Tardelcuende. El 25 de agosto se cumplió un cuarto de siglo de un incendió que marcó una época en la provincia y a punto estuvo de arrasar el pueblo. Su alcalde, Ricardo Corredor, se marcó como objetivo la grabación de un documental que ayudase a preservar la memoria y recordar un momento crítico, con la esperanza y el optimismo que les regala la recuperación de su terreno. Hoy ese documental está disponible online para acercarse a la sociedad en su conjunto.
Gracias al trabajo de Lucas Caraba, que dirigió y realizó el cortometraje, se han registrado testimonios de gran valor. Hablan vecinos como Anacleto, Esteban, Gemma, Tuli, Elena, Victoria o Heliodora. Personas que combatieron, con sus propias manos y medios realmente rudimentarios, un fuego insaciable que se quedó a las puertas de sus casas. También expolíticos como Eliseo y Narciso (exconcejales) o Carlos (exalcalde de Tardelcuende).
Los 45 minutos de documento audiovisual también dan espacio a voces de trabajadores que, aunque más preparados y experimentados, se vieron sorprendidos por un incendio que arrasó 2.500 hectáreas en una comarca en la que el monte «no era un modo de vida, era la vida».
Samuel y César (bomberos), Pedro (conductor de motobomba), Blas y Amador (ingenieros) y José Antonio Lucas (jefe del Servicio de Medio Ambiente de la Junta), entre otros, recuerdan cómo se enfrentaron a unas llamas alimentadas por un combustible excelente, la resina de los pinos pinaster que han alimentado tradicionalmente estas tierras. Gracias a ellos sabemos, y sabrán, que el viento y la lluvia fueron sus grandes aliados. Un cambio de dirección del primero permitió apartar las llamas cuando los autobuses esperaban para evacuar a los vecinos. La segunda contribuyó con su presencia a controlar el avance del frente.
Todos ellos, y muchos más, no solo hablan en pasado. También utilizan el presente y formas verbales futuras. El documental sirve para poner en valor el «ingente» trabajo de reconstrucción sobre el terreno. Dos años después del fuego se comenzó a repoblar, todo un récord pensando en toda la madera quemada que se extrajo.
A día de hoy queda mucho por hacer. No se ha logrado la biodiversidad y la mezcla de especies porque «a la naturaleza hay que darle sus tiempos». Un 90% del paraje lo constituyen pinos pinaster. Los robles «luchan por rebrotar», pero «en unos 50 años la zona comenzará a ser más heterogénea».
Pavel es uno de los 30 resineros que, a día de hoy, se ganan la vida en el monte de Tardelcuente. La suya es una de las familias que dan vida al colegio y llenan de risas las calles del municipio. Todos apuestan por un estilo de vida que, como su entorno, rebrota para hacerse más fuerte. Los montes de hoy no son los mismos que hace 25 años, pero todos lo expresan con contundencia: «Cuanto más se trabaja el monte y más se cuida, mejor se mantiene y más se evitan los incendios».