08/01/2026 – 15:26 Actualizado: 08/01/2026 – 15:27
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Convertido en uno de los batidos naturales más valorados por su perfil nutricional, el licuado de frutos rojos ha dejado de ser solo una bebida agradable para convertirse en el llamado “oro líquido”. Su consumo regular aporta fibra, antioxidantes y micronutrientes esenciales que ayudan a cuidar la salud intestinal, mejorar la digestión y contribuir al control del colesterol, siempre dentro de una alimentación equilibrada.
Este licuado se elabora a partir de fresas, frambuesas, arándanos, moras y cerezas, un grupo de frutas que destaca por su alto contenido en vitaminas, minerales y compuestos antioxidantes. Los especialistas señalan que cuanto más intenso es el color del fruto, mayor es su concentración de antocianinas y polifenoles, y que una ración diaria cercana a los 150 gramos permite cubrir un aporte óptimo de fibra y sustancias protectoras para el organismo.
Desde el punto de vista nutricional, la forma de preparación resulta determinante. La nutricionista Sol Vazquez, directora del centro de nutrición Planta Made, recomienda en La Nación triturar la fruta entera en la batidora en lugar de colarla, ya que así se preservan mejor los nutrientes y el contenido de fibra, clave para el buen funcionamiento del microbioma intestinal. El licuado puede prepararse con agua y hielo, o combinarse con yogur o bebidas vegetales, priorizando siempre fruta de temporada o congelada.
Entre los beneficios más analizados de este batido destaca su efecto sobre el colesterol. Estudios centrados en las antocianinas indican que estos compuestos pueden ayudar a aumentar el colesterol HDL y a reducir el LDL. A ello se suma su papel como probiótico natural, ya que sus metabolitos siguen actuando horas después del consumo, alimentando la microbiota intestinal y contribuyendo al equilibrio digestivo y metabólico.