El sector occidental de la Real Fábrica de Artillería de Sevilla ha sido transformado para acoger el Centro Magallanes, dedicado al emprendimiento de las industrias culturales y creativas. El proyecto es resultado de un concurso convocado en 2019 y actúa sobre una superficie aproximada de 9.000 metros cuadrados. Esta parte del complejo fue promovida por Carlos III en 1782 como ampliación de las instalaciones originales de fundición de bronce, incorporando manzanas y terrenos del antiguo barrio de San Bernardo. Desde entonces, la fábrica se consolidó como un destacado ejemplo de desarrollo industrial y de experimentación técnica en la construcción de cañones y piezas de bronce.

La actividad productiva se mantuvo de forma prácticamente ininterrumpida hasta el último cuarto del siglo XX, adaptando su arquitectura a las necesidades de cada época. El área occidental está organizada mediante una trama regular de naves y patios, con una configuración casi simétrica en torno a un eje central. A partir de la lógica compositiva original, el proyecto recupera el equilibrio entre llenos, vacíos y espacios intermedios, facilitando una articulación natural de circulaciones y accesos. Destaca la apertura al público de la calle central del complejo, que se integra en el viario del barrio y refuerza su relación con el entorno urbano.

La intervención pone en valor la potente arquitectura industrial existente, conservando materiales, técnicas constructivas, texturas y huellas que documentan las distintas etapas productivas. Para garantizar la máxima flexibilidad de uso sin perder el carácter singular de los espacios, las antiguas naves se complementan con nuevos dispositivos. Los elementos técnicos y funcionales se sitúan bajo rasante, liberando los espacios principales.

La banda medianera oeste, antiguo callejón de seguridad, se reconoce como un espacio estratégico que conecta los distintos sectores del conjunto. Un nuevo edificio se inserta en este ámbito, extendiéndose hacia las naves para convertirse en grada o cubierta.

Durante las obras, cuando se eliminan revestimientos recientes, se decide incorporar nuevas vistas cruzadas y transparencias en antiguos espacios cerrados para una transformación que hace posible la continuidad de la arquitectura a través del tiempo.