Patricia Durán Carrasco
Para optimizar recursos materiales y humanos, los profesionales sanitarios están apostando por realizar un cambio en el cribado de cáncer de cérvix. Esta propuesta está fundamentada por el mayor conocimiento de la etiología y de la historia natural del virus del papiloma humano (VPH). Asimismo, la disposición de pruebas más modernas, más sensibles y eficaces facilitan la detección de la enfermedad, según explica el Dr. Ricardo Sáinz de la Cuesta, jefe de servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, en la plataforma Doryos sobre el cribado de cáncer de cérvix. 

Por su parte, la Dra. Sara Iacoponi, médico adjunto Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, durante su sesión formativa, indica que el objetivo del cribado es conseguir disminuir la mortalidad y la morbilidad del cáncer de cérvix, a través de la identificación de las células precursoras de esta enfermedad. En este sentido, la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) propone un nuevo cribado más efectivo que acota la población real de sufrir un mayor riesgo de contagiarse de VPH. El cribado propuesto se centra en la población de entre 30 y 65 años, que deberían realizarse pruebas de VPH cada cinco años mediante una citología en base líquida, al tener menor variabilidad y más sensibilidad, y, de manera opcional, una citología cada tres años, al presentar menor sensibilidad. Si solo se realiza un cribado exclusivo con citología, este debe estar justificado por falta de recursos o infraestructuras.  

El objetivo del cribado es disminuir la mortalidad y la movilidad de cáncer de cérvix, identificando las células precursoras de la enfermedad 

Respecto al resto de rangos de edades, los cribados no son tan eficaces, ya que, por ejemplo, por debajo de los 25 años la mayoría de las pacientes están vacunadas y la incidencia del VPH suele ser transitorio. Mientras que, por encima de los 65 años, se recomienda finalizar el cribado siempre y cuando cumplan con una serie de características, como las tres últimas citologías sean negativas, dos pruebas VPH negativas y sin antecedentes de neoplasias cervicales intraepiteliales (CIN, por sus siglas en inglés) en los 20 años previos. Por último, en el rango de edad entre 25 y 30 años se recomienda hacer una citología cada tres años, aunque no se debería de hacer una determinación del virus porque tienen el 80% de incidencia de VPH y suele ser transitoria. 

Tipos de triaje del VPH 

En cuanto al virus del papiloma humano, el cribado posee una sensibilidad cercana al 100%, con un valor negativo muy alto. La Dra. Iacoponi recalca que “para aumentar la sensibilidad de la citología es necesario asociar la determinación del virus del papiloma humano”, y añade que “si una paciente tiene un VPH negativo, en los próximos cinco años no tendrá una lesión de alto grado”. La determinación del VPH, así como el riesgo de la paciente a padecer una lesión en el siguiente lustro, se obtiene mediante un triaje, que se puede realizar mediante tres pruebas.  

Por un lado, en el genotipado se analizan los ARN 16 y 18, los que determinan la existencia de un cáncer de cérvix. Si una paciente tiene un positivo en estos ARN, se considera que es de alto riesgo. Por otro lado, la tinción dual analiza la tensión de dos anticuerpos y dos cromógenos diferentes para detectar la positividad en las proteínas P16 y Ki67 para conocer las pacientes de alto riesgo. Por último, el triaje del ARNm E6/E7, “si estos genes del papiloma dan positivo, la paciente tiene un alto riesgo de desarrollar una lesión en los próximos cinco años”, comenta la ginecóloga. 

Doryos  

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