Joan García obliga a Luis de la Fuente a adelantar sus planes. El crecimiento técnico y mediático del portero del Barcelona ha generado un cambio de estrategia en la Federación: la idea, en un principio, era que Unai Simón, David Raya y Alex Remiro finalizaran el ciclo ganador (campeones de la Nations League 2023 y de la Eurocopa 2024) en el Mundial 2026; sin embargo, De la Fuente apostaría por sumar a Joan García en la próxima convocatoria en la que se disputará la Finalissima frente a Argentina en marzo. Una decisión que, en cualquier caso, no borraría a Unai Simón de la titularidad de la Roja.

“Queda mucho, pero es una noticia excepcional que Joan esté creciendo en un gran club como el Barcelona, que esté al nivel que está y que nos lo ponga difícil. Le seguimos desde hace tiempo. Es un gran chico y le conocemos”, aseguró Juanjo González, segundo entrenador de España, antes de la goleada del Barcelona al Athletic. “A tantos meses vista”, añadió, “es precipitadísimo hablar y pueden pasar muchas cosas, pero Joan, con ese nivel y su personalidad, claro que participa en la pugna para estar entre los candidatos seleccionados”.

De la Fuente no ha descubierto a Joan García esta temporada. Lo conoce desde las categorías inferiores y ha seguido de cerca su evolución. Una progresión que, desde su llegada al Barcelona, se ha potenciado: titular indiscutido, solvente en los partidos grandes y cada vez más influyente en el juego con los pies. El portero catalán se ha borrado el cartel de promesa para consolidarse como una realidad competitiva. Entonces, la intención de De la Fuente es incorporarlo como una pieza nueva al ecosistema de la selección. Siempre pendiente de todo, el seleccionador quiere observarlo de cerca y someterlo al escrutinio silencioso del día a día.

Hay un primer detalle que ya sedujo al técnico: finalizada la semifinal, los internacionales españoles del Barcelona se acercaron a Unai Simón para mostrarle su apoyo sobre el césped tras la goleada. Joan García se sumó a los gestos de ánimo con un abrazo discreto. Una muestra de respeto que el portero del Athletic agradeció después de una derrota tan contundente como dolorosa.