Nick Kyrgios estaba destinado a ser uno de los mejores jugadores de su generación. En cuanto a talento, nadie discute de lo que es capaz el australiano: un saque arrollador y una técnica al alcance de muy pocos. Aun así, su cabeza y las lesiones lo han llevado por otro camino. Un sendero cuyo recorrido está llegando a su final. Él mismo lo sabe y lo reconoce.

«Me reconstruyeron la muñeca y he sido operado de la rodilla dos veces. Nunca voy a volver a ser el mismo. El cuerpo me ha fallado mucho y ya no soporta las cargas de la competición en este nivel tan alto. Me cuesta mucho salir a jugar, incluso a las canchas de entrenamiento, y eso no es fácil de asumir. En 2022 me veía a mí mismo como uno de los mejores jugadores del mundo. Después de las lesiones, esa sensación se pierde, ya no puedes creer en ti mismo de esa manera«, reconoció el tenista ‘aussie’.

Esa es la realidad que está viviendo Kyrgios a sus 30 años. Sin lesiones, podría estar en el ‘top ten’, pero está es la vida que le ha tocado vivir y es ahora cuando empieza a bajar los brazos. «Es triste, pero así son las cosas. Hay gente que piensa que después de operarte vuelves a las pistas y todo debe ir igual, pero esa no es la realidad en el deporte de élite. De cualquier modo, debo sentirme agradecido por el mero hecho de haber vuelto a competir, estoy contento y orgulloso de mí mismo por ello», reconoció.

Kyrgios celebra un punto

Kyrgios celebra un punto en la final de Wimbledon / EFE

El australiano logró su mayor éxito como tenista profesional poco antes de que las lesiones empezaran a atormentarle. Fue en Wimbledon del año 2022, donde Nick alcanzó la gran final del torneo, enfrentándose a un Novak Djokovic pletórico. Kyrgios consiguió arrebatarle el primer set, pero no pudo tener una mayor continuidad en el partido.

Una de las grandes dudas en este mes de enero es si Kyrgios tendrá la oportunidad de jugar junto a su público en el Open de Australia. Para ello, necesitará obtener una ‘wild card’ del torneo, que ha concedido cinco de las ocho disponibles y ninguna ha ido para el jugador local. Y es que el australiano ocupa actualmente el número 670 del mundo, por lo que no tiene acceso ni siquiera a la previa.

«Me gustaría jugar en Melbourne, siento que tengo la mejor conexión de toda mi carrera con el público australiano, ahora mismo. Me emociona ver a niños pequeños viéndome jugar, animándome y enganchándose a este deporte. Sé que puedo seguir dando un gran espectáculo, de hecho, en mi partido de dobles con Kokkinakis, considero que divertimos más a la gente que el resto de encuentros de todo el torneo», dijo.

El dinero, su principal motivación

Kyrgios se sinceró sobre cuál es su prioridad actual en el panorama tenístico. «Una de las grandes motivaciones para mí siempre ha sido ganar dinero con el tenis, no voy a mentir. Mis padres no eran ricos y no me avergüenza decir que, si continúo jugando, es para ganar dinero. Estoy en una etapa de mi carrera en la que el objetivo económico es el más importante, por eso ha sido genial disputar varias exhibiciones este último mes».

«Creo que la gente no entiende lo físico que es el tenis, sobre todo ahora, ya que las condiciones de juego se han ralentizado y hay que trabajar mucho para ganar los puntos. Ha sido un mes positivo para mí porque he podido disputar varios partidos y disfrutar del tenis en torneos de exhibición. Asumo las derrotas y los dolores que pueda sufrir en el día a día», finalizó el ‘aussie’.