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La situación de Alexander Zverev es, cuanto menos, delicada. Aunque el alemán se empeñe en destacar que es el número 3 del mundo, lo cierto es que se va a cumplir doce meses del inicio de su caída, no solo en lo tenístico, sino también en lo mental, que le hace estar atravesando un momento de tremenda angustia.

El hecho de verle destrozar la raqueta en los primeros días de este 2026, como fue el caso del otro día en su partido ante Hurkacz en la United Cup, demuestra que Sascha ha empezado el año de la misma manera que terminó 2025: quemado mentalmente. Casi ni parece que venga de disfrutar de varias semanas en las Maldivas, como es el caso. Algo no está bien, pese a que él se empeñe en decir lo contrario.

Reprimenda de Zverev a los periodistas

El otro día, en una rueda de prensa, le reprochaba a los periodistas allí presentes que habían criticado su 2025 como si hubiese sido malo, cuando él no pensaba lo mismo. “Se ha presentado mi año 2025 de forma más negativa de lo que realmente fue. A pesar de los problemas que tuve, logré terminar como número 3 del mundo, lo cual es algo positivo”, decía el alemán.

Siendo verdad lo que dice, ser el número 3 del mundo es algo para celebrar. Sin embargo, con eso encima de la mesa, lo normal sería pensar que estaría muy cerca del número 2 y número 1, puesto que está apenas a una o dos posiciones, pero lo cierto es que el número 1000 del Ranking se encuentra más cerca de Zverev de lo que él está de Sinner. Es decir, pese a ser número 3, la distancia respecto a Jannik y Carlos es abismal.

Alguien como Sascha, que aspira a ganar Grand Slams y ser número 1 del mundo, no creo que se encuentre contento al verse tan lejos de sus dos máximos rivales. Además, esto viene después de un gran bajón en lo tenístico durante todo 2025, lo que nos viene a demostrar que hay algo que no está funcionando dentro del tenis o la cabeza de Zverev, aunque él quiera mirar hacia otro lado.

Falta de autocrítica de Zverev

Durante todo 2025, el alemán hizo gala de una falta contundente de autocrítica, excusándose en diferentes situaciones, a cada cual más loca, de sus malas actuaciones en distintas giras. 

De esta manera, caminamos entre sus quejas al público argentino, del que dijo que “no sabían comportarse”, o el excesivo viento o humedad de Rio, así como justificar su derrota ante Musetti por un estilo tremendamente defensivo del italiano, la mala calidad de las pelotas en otros torneos, tirarse toda la noche vomitando por una intoxicación alimenticia en Hamburgo, decir que en Shanghai ponían las pistas a gusto de Sinner o Alcaraz, y más cosas que no cabrían en un solo párrafo.

Esas palabras desde Australia, sobre lo que la prensa opinaba de su 2025, no deja de ser una manera de echar balones fuera y no reconocer que no está pasando por su mejor momento y que, pese a que hay muchas cosas de las que sentirse orgulloso, alguien que pretende luchar por ser número 1 y ganar un Grand Slam debería ser más autocrítico para solucionar los problemas que tiene actualmente.

Comparando su temporada 2025 con la de 2024, con los datos de Insights por TDI Data, vemos que Zverev empeoró en absolutamente todo. No hay nada en lo que en 2025 haya estado mejor que la temporada anterior. Llama la atención, sobre todo, el bajón tan grande que ha pegado con su derecha, descendiendo 0.4 puntos, en lo que es claramente su golpe más débil y por el que empieza perdiendo muchos de los puntos que pierde ante rivales top.

Zverev y su tenis en 2025

Por si eso fuera poco, comparando sus números al saque, en lo que es su gran arma, el paso atrás es más que evidente. Gana menos puntos con su primer y segundo saque, pero donde aparece la gran brecha es en las bolas de break salvadas. De un 71% en 2024 ha pasado a solo un 58%, en lo que supone una caída del 13%. Algo sucede con su tenis y le urge encontrar la solución.

Zverev y su saque

El problema puede venir desde el apartado mental

En los últimos tiempos, Zverev ha pasado por un vaivén emocional que ha podido terminar influyendo en su tenis. Si no estás bien fuera de la pista, difícil que en cancha la cosa cambie demasiado. Si ya en el primer día de 2026, que es cuando más fresco deberías estar, apareces destrozando una raqueta y despotricando contra todos… algo no funciona.

Más allá de esos problemas de salud mental que comentó en el pasado Wimbledon, del que luego aseguró sentirse mucho mejor, Zverev ha terminado por cronificar sus problemas a la hora de ganar. Ese “miedo de vencer” del que muchas veces hemos hablado. Cuando las cosas se aprietan, Sascha tiende a convertirse en un tenista tremendamente defensivo en lugar de ir con todo hacia adelante.

Federer o Toni Nadal incidieron en la necesidad que tiene Alexander de ser más ofensivo por las cualidades que tiene. “No me han dicho nada que yo no sepa ya”, comentó el alemán cuando le recordaron esas palabras. Si él lo sabe y sigue cometiendo el mismo error, hay dos lecturas, o no quiere o no puede ponerle solución.

Quizá por un cambio de entrenador encuentre la vía de escape. O bien añadir una nueva voz a su equipo, que le haga ponerse las pilas, o cortar lazos con su padre, de una vez por todas, y volar solo. En esa zona de confort en la que se encuentra, es probable que Zverev no termine logrando más de lo que ya ha logrado. Los años pasan y los rivales fuertes aparecen, privándole de su gran sueño.

Lo cierto es que, ahora mismo, Sinner es mucho mejor que él en pistas duras, al igual que Alcaraz le supera en tierra batida. Esperar que uno de los dos, o los dos, enfermen y le dejen el camino libre puede hacer que se quede esperando toda la vida hasta que ya sea demasiado tarde. Mientras espera y no progresa, pueden venir otros que le coman la tostada definitivamente.

Está en él decidir qué quiere hacer con su carrera. Cuando el talento no es suficiente, hay que ponerle mucho trabajo para lograr tus objetivos. Está por ver si está dispuesto a hacerlo o es probable que termine arrepintiéndose cuando ya sea demasiado tarde.