Repsol forma parte de un grupo de unas doce petroleras invitadas este viernes a una reunión con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la Casa Blanca para abordar los planes de reactivación de la producción de hidrocarburos en Venezuela.
De las compañías que acudirán al encuentro, solo dos, Repsol y la india Reliance, son de fuera de Estados Unidos, según indica Bloomberg. Fuentes de la empresa española no realizan comentarios ni precisan si será el consejero delegado, Josu Jon Imaz, el directivo que acuda.
El encuentro incluye a grupos como Chevron, Exxon Mobil o ConocoPhillips, a los que Trump quiere confiar parte de las futuras inversiones en el país. A Repsol se la ha elegido por su experiencia sobre el terreno.
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Según Bloomberg, Repsol solicitará además una licencia para reanudar las exportaciones de crudo venezolano. Su intención es presentar esta petición a las autoridades estadounidenses en los próximos días.
La empresa española había sido una de las pocas compañías no estadounidenses que obtuvo licencias para exportar petróleo desde el país sudamericano en los últimos años. En su último informe semestral cifra en 330 millones de euros su exposición patrimonial al país.
La compañía tiene previsto solicitar permiso para volver a exportar petróleo desde Venezuela
El 85% de la producción de Repsol en Venezuela es de gas y se destina a las centrales de generación eléctrica del país. Hace cerca de un año la Casa Blanca revocó a la empresa y a otras petroleras los permisos para exportar petróleo desde Venezuela.
La compañía española es junto a la estadounidense Chevron y la italiana Eni la única petrolera extranjera con actividad en Venezuela. La producción bruta de Repsol de gas en el país es de 580 millones de pies cúbicos por día (unos 100.000 barriles equivalente de petróleo al día) en el campo de gas offshore Perla, operado al 50% con la compañía italiana ENI. De petróleo produce 39.000 barriles diarios, principalmente en Petroquiriquire.
Gobierno venezolano ha realizado “trueques” de cargamentos de crudo como forma de compensación, pero no han sido suficientes para hacer frente a la deuda que se ha ido acumulando a lo largo de los años con la empresa, por cerca de 1.000 millones.